Considera la siguiente objeción en contra del Millianismo:
(P1) Los antiguos creían que ‘Héspero’ refería a Héspero y ‘Fósforo’ refería a Fósforo.
(P2) ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ son co-referenciales. [Ambos refieren a Venus]
(P3) El significado de un nombre propio es su referente. [Millianismo]
(C1) ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ significan lo mismo. [P2 y P3]
(C2) Los antiguos creían que ‘Héspero’ refería a Héspero y ‘Fósforo’ refería a Héspero. [P1 y C1 por Sustitución de Sinónimos]
(C3) Los antiguos creían que x [‘Héspero’ refería a x y ‘Fósforo’ refería a x]. [Generalización Existencial en el complemento de C2]
Sin embargo –la objeción continúa– (C3) es evidentemente falsa: los antiguos no creían que ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ eran co-referenciales. Dado que (P1) y (P2) son indiscutiblemente verdaderas, la tesis Milliana (P3) tiene que ser falsa. [Fin de la objeción].
Creo que esta objeción fracasa. La razón es la siguiente. Considera las siguientes oraciones:
(a) ‘Héspero’ refiere a Héspero y ‘Fósforo’ refiere a Fósforo.
(b) ‘Héspero’ refiere a Héspero y ‘Fósforo’ refiere a Héspero.
Según el Millianismo, (a) y (b) expresan la misma proposición p. Ahora considera (c),
(c) x [‘Héspero’ refiere a x y ‘Fósforo’ refiere a x]
Claramente, (c) se sigue de (b) por Generalización Existencial, pero no de (a).
De otro lado, hay muchas maneras de creer que p. Entre ellas podemos mencionar dos: (i) uno puede creer que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de la oración (a) y (ii) uno puede creer que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de la oración (b). Si uno cree que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de (b), entonces se sigue que uno cree que x [‘Héspero’ refiere a x y ‘Fósforo’ refiere a x]. Sin embargo, si uno cree que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de (a), la Generalización Existencial de lo que uno cree (i.e. (c)) no se sigue. Puesto que es razonable pensar que los antiguos aceptarían (a) pero rechazarían (b), (C3) no se sigue de (C2).
Moraleja: La Generalización Existencial es una regla que se aplica a oraciones, no a proposiciones.
