Contenido y Carácter

Julio 7, 2008

Generalización Existencial, Oraciones y Proposiciones

Considera la siguiente objeción en contra del Millianismo:

(P1) Los antiguos creían que ‘Héspero’ refería a Héspero y ‘Fósforo’ refería a Fósforo.

(P2) ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ son co-referenciales. [Ambos refieren a Venus]

(P3) El significado de un nombre propio es su referente. [Millianismo]

(C1) ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ significan lo mismo. [P2 y P3]

(C2) Los antiguos creían que ‘Héspero’ refería a Héspero y ‘Fósforo’ refería a Héspero. [P1 y C1 por Sustitución de Sinónimos]

(C3) Los antiguos creían que \existsx [‘Héspero’ refería a x y ‘Fósforo’ refería a x]. [Generalización Existencial en el complemento de C2]

Sin embargo –la objeción continúa– (C3) es evidentemente falsa: los antiguos no creían que ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ eran co-referenciales. Dado que (P1) y (P2) son indiscutiblemente verdaderas, la tesis Milliana (P3) tiene que ser falsa. [Fin de la objeción].

Creo que esta objeción fracasa. La razón es la siguiente. Considera las siguientes oraciones:

(a) ‘Héspero’ refiere a Héspero y ‘Fósforo’ refiere a Fósforo.

(b) ‘Héspero’ refiere a Héspero y ‘Fósforo’ refiere a Héspero.

Según el Millianismo, (a) y (b) expresan la misma proposición p. Ahora considera (c),

(c) \existsx [‘Héspero’ refiere a x y ‘Fósforo’ refiere a x]

Claramente, (c) se sigue de (b) por Generalización Existencial, pero no de (a).

De otro lado, hay muchas maneras de creer que p. Entre ellas podemos mencionar dos: (i) uno puede creer que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de la oración (a) y (ii) uno puede creer que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de la oración (b). Si uno cree que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de (b), entonces se sigue que uno cree que \existsx [‘Héspero’ refiere a x y ‘Fósforo’ refiere a x]. Sin embargo, si uno cree que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de (a), la Generalización Existencial de lo que uno cree (i.e. (c)) no se sigue. Puesto que es razonable pensar que los antiguos aceptarían (a) pero rechazarían (b), (C3) no se sigue de (C2).

Moraleja: La Generalización Existencial es una regla que se aplica a oraciones, no a proposiciones.

Mayo 17, 2008

Intuiciones Kripkeanas En Conflicto – Parte II

He estado terriblemente ocupado en los últimos días por la cantidad de trabajo que suele traer el fin del año académico. Ésta es la razón por la cual no he podido escribir nada nuevo en el blog últimamente. Sin embargo, hoy he decidido darme un respiro en medio de la tormenta e intentar abordar el problema planteado en el post anterior.

El problema es la inconsistencia de la conjunción de las siguientes tesis:

(DR) Un término t es un designador rígido de un objeto x si y sólo si (a) t designa x en todos los mundos posibles en los que x existe y (b) t nunca designa otro objeto en ningún mundo posible.

(M) El significado y el referente de un nombre propio son idénticos.

(T1) El contenido semántico de una oración S es la proposición que S expresa.

(T2) Lo que uno cree cuando cree lo que una oración S dice es que la proposición que S expresa es verdadera.

(F) Un hablante competente puede creer coherentemente que a = a y, al mismo tiempo, no creer que a = b (donde ‘a’ y ‘b’ son nombres propios, y por ende, designadores rígidos, que refieren al mismo objeto).

La tesis que muchos se inclinan a rechazar es (M). Sin embargo, creo que (M) es, si no verdadera, por lo menos plausible. Un argumento muy simple en favor de (M) es el siguiente (a fin de evitar mayores complicaciones excluyo de mi discusión expresiones que contengan indexicales y expresiones ambiguas):

(P1) El significado de una expresión E de un lenguaje L es aquello que permanece constante a través de los diversos usos que los hablantes de L puedan hacer de E en diferentes contextos.

(P2) Lo único que permanece constante a través de los diversos usos que los hablantes de L hacen de un nombre propio n en diferentes contextos es el referente de n.

(C1) El significado de n es su referente.

El contenido de (P1) me parece importante desde un punto de vista semántico. Es precisamente por el hecho de que los significados de las expresiones lingüísticas permanecen constantes que podemos entender y explicar oraciones de nuestro lenguaje que jamás hemos visto u oído antes. (P2) es una consecuencia plausible de los argumentos de Kripke en contra del descriptivismo. Digo plausible porque éstos no establecen contundentemente la verdad de (P2). Sin embargo, no conozco otra alternativa lo suficientemente sólida y convincente al respecto. En todo caso, mi intención no es la de defender (M) sino la de mostrar que uno no tiene que rechazar (M) para intentar darle una solución razonable al problema planteado.

Otra de las tesis que suele ser rechazada es (F). La razón es la siguiente: si aceptamos (M) y tanto ‘a’ como ‘b’ son nombres propios de un mismo objeto, entonces se sigue que ‘a’ y ‘b’ significan lo mismo. Si, además, (T1) y (T2) son verdaderas, entonces creer que a = a es lo mismo que creer que a = b. Por lo tanto, (F) es falsa. Éste es, muy brevemente, el razonamiento de muchos de los llamados Millianos (aquellos que defienden la verdad de (M)). El problema con este resultado es que es poco intuitivo. Para usar el ejemplo dado en el post anterior, el Milliano sostiene que (3) y (4) significan lo mismo:

(3) Eudoxo cree que Héspero es Héspero.

(4) Eudoxo cree que Héspero es Fósforo.

Sin embargo, intuitivamente, el contenido de la creencia de Eudoxo en (3) es a priori y trivial, mientras que en (4) no pareciera trivial. Así que no estoy convencido de que uno deba rechazar (F).

La tesis que creo que uno puede rechazar es (T2). Para mostrar esto quiero usar la distinción que introduce Scott Soames en Beyond Rigidity entre el contenido semántico de una oración S y lo que S asevera. Muy brevemente, la idea es la siguiente: locuciones de oraciones (no ambiguas y sin indexicales) frecuentemente resultan en aseveraciones de múltiples proposiciones. Qué proposiciones serán aseveradas por una locución de S dependerá de (i) el significado (contenido semántico) de S y (ii) los elementos relevantes del contexto en el que dicha locución ocurra.

Por ejemplo, supongamos que en una conferencia Claudia me pregunta “¿Quién es el que está hablando?” Yo respondo “El que está hablando es Saul Kripke”. Luego, Ricardo le pregunta a Claudia si sabe cómo se llama el que está hablando. Claudia responde “Eduardo me dijo que el nombre del que está hablando es ‘Saul Kripke’.” Intuitivamente lo que dijo Claudia es verdadero. Sin embargo yo nunca dije, sensu stricto, que el nombre del que estaba hablando era ‘Saul Kripke’. Soames explica este fenómeno así: el contenido semántico de ‘el que está hablando es Saul Kripke’ no es ‘el nombre del que está hablando es ‘Saul Kripke’’. Sin embargo, mi locución de la oración en cuestión en el contexto descrito asevera que el nombre del que está hablando es ‘Saul Kripke’.

Si la explicación dada es correcta, entonces podemos construir el siguiente argumento:

(P3) Lo que uno cree cuando acepta sincera y reflexivamente una oración S es lo que S dice.

(P4) Lo que una oración S dice en un contexto C no sólo es el contenido semántico de S, sino también lo que S asevera.

(C2) Lo que uno cree cuando acepta sincera y reflexivamente una oración S no sólo es el contenido semántico de S, sino también lo que S asevera.

Si (C2) es verdadera, entonces la proposición que S expresa (su contenido semántico) no es el único (y, en algunos casos, no es el) objeto de lo que uno cree cuando cree lo que una oración S dice. Por lo tanto, (T2) es falsa.

Abril 30, 2008

Intuiciones Kripkeanas En Conflicto

Los antiguos griegos creían erróneamente que el cuerpo celeste que veían al amanecer era distinto del cuerpo celeste que veían al anochecer. Al primero lo llamaron ‘Fósforo’ y al segundo lo llamaron ‘Héspero’. Sin embargo, luego se descubrió que ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ referían al mismo cuerpo celeste, a saber, el planeta Venus. Hace poco más de treinta años, Saul Kripke dio tres famosas conferencias que fueron transcritas y publicadas bajo el nombre de ‘Naming and Necessity’. Una de las tesis que Kripke defendió en aquel entonces es que los nombres propios son designadores rígidos. ¿Qué es un designador rígido? La respuesta puede ser expresada de la siguiente manera:

(DR) Un término t es un designador rígido de un objeto x si y sólo si (a) t designa x en todos los mundos posibles en los que x existe y (b) t nunca designa otro objeto en ningún mundo posible.

Kripke usa la noción de designador rígido para refutar las teorías descriptivistas del significado de los nombres propios. Estas teorías sostienen (D1) o (D2):

(D1) El significado (contenido semántico) de un nombre propio es (o es determinado por) una descripción o un conjunto de descripciones que hablantes en distintos mundos posibles asocian con el referente del mismo.

(D2) El significado (contenido semántico) de un nombre propio es (o es determinado por) la descripción o conjunto de descripciones que los hablantes del mundo actual asocian con el referente del mismo.

Por lo tanto, es razonable inferir que Kripke aceptaría (M):

(M) El significado y el referente de un nombre propio son idénticos.

Agreguemos a esto las siguientes tesis semánticas generalmente aceptadas:

(T1) El contenido semántico de una oración S es la proposición que S expresa.

(T2) Lo que uno cree cuando cree lo que una oración S dice es que la proposición que S expresa es verdadera.

Teniendo esto en cuenta, considera las siguientes oraciones:

(1) Héspero es Héspero.

(2) Héspero es Fósforo.

Si la noción Kripkeana de designador rígido es correcta, entonces tanto (1) como (2) expresan verdades necesarias (en otras palabras, (1) y (2) son verdaderas en todos los mundos posibles en los que Venus existe). Sin embargo, Kripke asume que (1) y (2) son normalmente usadas para expresar diferentes cosas. Por ejemplo, si a un griego de la antigüedad (llamémoslo ‘Eudoxo’) le dices (1), él consideraría que no le has dicho nada nuevo. No obstante, si a Eudoxo le dices (2), él consideraría que lo que dices es falso o, si te cree, que estás diciendo algo sorprendentemente verdadero. Por lo tanto, Kripke parece asumir que las oraciones (3) y (4) pueden tener diferentes valores de verdad:

(3) Eudoxo cree que Héspero es Héspero.

(4) Eudoxo cree que Héspero es Fósforo.

En otras palabras, la intuición de fondo parece ser la siguiente:

(F) Un hablante competente puede creer coherentemente que a = a y, al mismo tiempo, no creer que a = b (donde ‘a’ y ‘b’ son nombres propios, y por ende, designadores rígidos, que refieren al mismo objeto).

Pero es claro que (F) contradice (DR), (M), (T1) y (T2). ¿Cómo resolver el conflicto? ¿Cuál de estas tesis [(F), (DR), (M), (T1) o (T2)] rechazarías? ¿Por qué?

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