Hace un poco más de una semana se llevó a cabo el congreso anual USC/UCLA organizado por los estudiantes del Ph.D. de ambas instituciones. El evento salió muy bien. Tuvimos cinco presentaciones interesantes de estudiantes de diversas universidades y la ponencia central a cargo de Stephen Yablo (MIT). Yo tuve a mi cargo el comentario de una ponencia en torno al problema de los nombres propios en obras de ficción. Más adelante estaré escribiendo un post sobre este tema. Mientras tanto, quisiera presentar brevemente algunas de las ideas principales defendidas por Yablo en su muy interesante participación.
Desde hace algún tiempo atrás, Yablo ha venido desarrollando una teoría en torno a la noción de ser en parte verdadero (su participación en el I Coloquio Peruano de Filosofía Analítica trató sobre esto). En su ponencia del congreso USC/UCLA, se encargó de usar esta teoría para explicar por qué inferencias como las siguientes suenan mal:
(1) El número de losetas en el piso es par. Por lo tanto, hay números.
(2) Esa es una cebra. Por lo tanto, no es una mula disfrazada.
(3) Tengo una mano. Por lo tanto, no soy un cerebro en una batea.
(4) He cerrado la puerta. Por lo tanto, toda evidencia que pueda haber en contra de la oración ‘He cerrado la puerta’ es engañosa.
La idea de Yablo es básicamente la siguiente: el problema con estas inferencias no es su forma lógica (uno puede formular argumentos válidos a partir de las premisas dadas en favor de las conclusiones). El problema es que las premisas sólo sostienen parte de las conclusiones o las conclusiones cambian el tema de las premisas. Según Yablo, la noción clave para explicar (1)-(4) es la de ser en parte verdadero. Muy brevemente, esta es la manera como Yablo caracteriza la noción en cuestión:
Una hipótesis H es en parte verdadera si y sólo si una parte p de H es totalmente verdadera.
La pregunta ahora es ¿qué se entiende por ‘parte’ en este contexto? Yablo responde así:
p es parte de H si y sólo si (i) p es una consecuencia lógica de H y (ii) p versa sobre el mismo tema que H.
Y ¿qué es el tema de una oración? De acuerdo a Yablo, el tema de una oración S es el conjunto de razones por las cuales S puede ser verdadera o falsa. Así, la manera de determinar el tema de una oración S es preguntarse lo siguiente: ¿Qué razones harían a S verdadera/falsa?
Con estas distinciones en su lugar, Yablo procede a explicar (1)-(4):
Sobre (1): Una parte de la oración ‘El número de losetas en el piso es par’ tiene como tema las losetas en el piso y la otra tiene como tema los números. La razón por la que la oración completa no nos parece especial es porque nuestra atención esta puesta en la parte que versa sobre las losetas. La razón por la que la conclusión nos parece extraña es porque la parte que versa sobre las losetas no implica que haya números.
Sobre (2)-(4): Las inferencias que conforman este grupo tienen la siguiente característica: la conclusión introduce un tema que no es parte de la premisa. Por ejemplo, tomemos (3). A pesar de que la conclusión es una consecuencia de la premisa, ambas versan sobre temas distintos. Pero ¿cómo determinamos que tienen distintos temas? Haciendo dos preguntas: (i) ¿Qué es lo que haría falsa la oración ‘Tengo una mano’?; (ii) ¿Qué es lo que haría falsa la oración ‘No soy un cerebro en una batea’? Puesto que las respuestas a estas preguntas son muy diferentes, tenemos evidencia de que ambas oraciones versan sobre temas distintos. El mismo razonamiento se aplicaría a (2) y (4).
Finalmente, Yablo sugirió que el tema de una oración puede ser sensible al contexto de la siguiente manera: el tema de una oración ordinaria tal como ‘Tengo una mano’ podría cambiar en contextos en los que se han formulado posibles escenarios escépticos (e.g. es posible que esté soñando, es posible que sea un cerebro en una batea, etc.). Como ejemplo de cómo la relación de conocimiento (‘A sabe que p’) pareciera ser sensible a los temas, Yablo dio el siguiente: Cuando uno explica por primera vez el Argumento del Sueño (Descartes), la reacción típica de los alumnos es la de decir algo así como “Es cierto que podría estar soñando, pero no creo estarlo ya que los sueños no son tan vívidos como la experiencia que estoy teniendo en estos momentos.” En otras palabras, ellos están normalmente dispuestos a aceptar (S1):
(S1) Ningún sueño es como la experiencia que estoy teniendo ahora.
Pero admiten tener dudas con respecto a la verdad de (S2):
(S2) Ninguna experiencia como la que estoy teniendo ahora es un sueño.
Sin embargo, ¡(S1) y (S2) son lógicamente equivalentes! ¿Por qué esta inconsistencia? Yablo cree que esto se debe a que (S1) y (S2) tienen temas distintos. Lo que haría falsa a (S1) es encontrar un sueño que sea como la experiencia que estoy teniendo ahora. Lo que haría falsa a (S2) es encontrar una experiencia como la que estoy teniendo ahora que sea un sueño. Mientras que el primer caso es perfectamente concebible y de encontrar un sueño tal nos podríamos dar cuenta de que lo hemos encontrado, de suceder el segundo caso no nos percataríamos de ello. Esto explicaría por qué (S2) es más difícil de saber que (S1) a pesar de que ambas son equivalentes.
