Contenido y Carácter

Diciembre 8, 2008

Semántica Insensible: La Inestabilidad de los Argumentos de Incompleción

Luego de una larga pausa obligada por la apretada agenda académica, retomo la discusión sobre el libro Insensitive Semantics. En el post anterior presenté la estrategia argumentativa que emplean Cappelen y Lepore para refutar tanto el Contextualismo Radical como el Contextualismo Moderado. La idea de los autores es que una vez refutadas estas posturas semánticas, quedaría en pie sólo su teoría semántica predilecta: el Minimalismo Semántico. Como señalé en el post del 9 de Octubre, este argumento por eliminación me parece incorrecto. En todo caso, en este post quiero concentrarme en una de las objeciones que los autores ofrecen en contra del Contextualismo Moderado: la que ellos llaman “la inestabilidad del argumento de incompleción”.

Comencemos, pues, por revisar el argumento de incompleción. Considera las siguientes oraciones:

(1) María está lista.

(2) María está lista para su examen de cálculo.

Según el contextualista moderado, hay una asimetría fundamental entre lo que dicen emisiones de (1) y lo que dicen emisiones de (2): mientras que lo que dicen emisiones de (1) depende fuertemente del contexto de uso, lo que dicen emisiones de (2) no presenta el mismo grado de dependencia. En otras palabras, mientras que no tiene sentido preguntarse por lo que dice (1) fuera del contexto de uso, es perfectamente inteligible hacerse esa pregunta en relación a (2). Dado que tanto (1) como (2) son oraciones sintácticamente bien formadas –razona el contextualista moderado– la diferencia tiene que darse a nivel semántico. En efecto, compara las siguientes oraciones:

(1*) ‘María está lista’ expresa la proposición de que María está lista y es verdadera si y sólo si María está lista.

(2*) ‘María está lista para su examen de cálculo’ expresa la proposición de que María está lista para su examen de cálculo y es verdadera si y sólo si María está lista para su examen de cálculo.

Mientras que (2*) determina las condiciones de verdad de (2), (1*) no hace lo propio con respecto a (1). Según el contextualista moderado, la razón de esto es obvia: no hay tal cosa como la proposición de que María está lista simpliciter. Así, el contextualista moderado concluye que mientras que el contenido semántico de la oración (2) es una proposición, el contenido semántico de (1) es una entidad sub-proposicional (i.e. una forma lógica incompleta o un esqueleto semántico o un esquema proposicional, etc.). Puesto de otra manera, el contextualista moderado concluye que mientras que la oración (2) es semánticamente completa, la oración (1) es semánticamente incompleta o, lo que es lo mismo, semánticamente sensible al contexto.

La objeción que Cappelen y Lepore formulan en contra de este razonamiento es básicamente la siguiente. Ellos sostienen que si el argumento de incompleción fuese correcto, entonces nos veríamos racionalmente obligados a sostener que virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural expresan contenidos sub-proposicionales, i.e. que virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural son semánticamente sensibles al contexto. Sin embargo, este resultado es claramente inaceptable (ver post anterior).

La pregunta clave para los autores es: ¿Qué principio justifica el que (1) y no (2) sea semánticamente incompleta? La respuesta inmediata para Cappelen y Lepore es “ninguno”. Cappelen y Lepore creen que lo que lleva al contextualista moderado a sostener la tesis de que (1) es semánticamente incompleta, es que (1*) no responde a la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’. Sin embargo –continúa la objeción– nada nos impide plantear preguntas similares con respecto a (2*): dado que hay un número indeterminado de formas en las que María podría estar lista para su examen de cálculo, el contextualista moderado debería concluir que (2*) tampoco determina las condiciones de verdad de (2) y que, por lo tanto, (2) es también semánticamente incompleta o semánticamente sensible al contexto. Puesto que este mismo razonamiento es, en principio, aplicable a virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural, Cappelen y Lepore concluyen que el argumento de incompleción (i.e. la tesis de que ciertas oraciones declarativas sin indexicales expresan contenidos sub-proposicionales) es inestable, i.e. nos lleva inexorablemente al Contextualismo Radical.

Creo que la objeción de Cappelen y Lepore es fallida por varias razones. La más clara es la siguiente: los autores asumen que la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’ formulada en relación a (1) es semánticamente tan relevante como preguntas tales como ‘¿Qué tan lista está María para su examen de cálculo?’, ‘¿Está lista para su examen de cálculo porque ha estudiado lo suficiente?’, ‘¿Está lista porque ya está en el lugar del examen?’, ‘¿Está lista psicológicamente para su examen de cálculo?’, etc. formuladas en relación a (2). Basados en la asunción de que siempre podemos continuar haciendo preguntas de este tipo antes de establecer el valor de verdad de una oración cualquiera, los autores concluyen que permitir que ciertas oraciones expresen contenidos sub-proposicionales es abrirle las puertas al Contextualismo Radical.

Es cierto que uno puede seguir haciendo preguntas de este tipo en relación a oraciones tales como (2) que uno no consideraría semánticamente sensibles al contexto. Sin embargo, creo que estas preguntas no son relevantes desde un punto de vista semántico. La razón por la cual la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’ formulada en relación a (1) es semánticamente relevante y no la pregunta ‘¿Qué tan lista está María para su examen de cálculo?’ formulada en relación a (1) o (2), es que la relación de estar listo es diádica; se aplica típicamente a pares de objetos o individuos y eventos en general. No es gratuito, pues, que ante una emisión de (1), un hablante competente que no sepa nada sobre el contexto de uso se pregunte inmediatamente ¿para qué está lista María? y no sienta la misma necesidad de hacerse las otras preguntas mencionadas. Si esto es así, entonces no veo por qué sostener que (1) es semánticamente incompleta o semánticamente sensible al contexto implique sostener que (2) también lo sea. De otro lado, si bien es cierto que hasta el momento no se ha formulado un principio que distinga claramente entre oraciones semánticamente completas y oraciones semánticamente incompletas, no se sigue de esto que tal diferencia no exista o no sea importante. En todo caso, el que haya o no un principio tal es todavía una pregunta abierta para la semántica.

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