En el año 1900, el matemático alemán David Hilbert publicó una lista de 23 problemas matemáticos irresueltos hasta ese entonces. Esta lista de problemas motivó y desafió tremendamente a los matemáticos contemporáneos de Hilbert. A pesar de que algunos de los problemas ya han sido resueltos, la lista contiene algunos de los problemas matemáticos irresueltos más difíciles jamás formulados (muchos de ellos no han sido resueltos hasta el día de hoy). Pensando en la importancia de la lista de problemas de Hilbert, me pregunté si existía alguna lista similar de problemas filosóficos irresueltos. Así que busqué rápidamente en Google y la encontré en Wikipedia (aquí). Sin embargo, para mi desilusión, la lista deja mucho que desear. En particular, la sección de problemas de la filosofía del lenguaje es atroz (¿qué hace el problema de la inducción en la sección de la filosofía del lenguaje?). Así que decidí formular una pequeña lista de 5 problemas de la filosofía del lenguaje aún irresueltos (muchos de ellos son problemas compartidos con la lógica filosófica, la filosofía de la lógica, la filosofía de la mente, la epistemología y la metafísica). En orden cronológico, los problemas son los siguientes:
1. La Noción de Verdad y La Paradoja del Mentiroso
Considera la siguiente oración [a la que llamaremos ‘($)’]:
($) La oración ($) no es verdadera.
Esta oración es gramaticalmente correcta y perfectamente significativa. El hablante competente promedio del castellano es capaz de entenderla sin mayores problemas. Sin embargo, de ($) y de algunas premisas altamente plausibles derivamos la siguiente contradicción (C2):
(P1) ‘La oración ($) no es verdadera’ es verdadera si y sólo si la oración ($) no es verdadera.
(P2) La oración ($) = ‘La oración ($) no es verdadera’
(C1) La oración ($) es verdadera si y sólo si la oración ($) no es verdadera.
(C2) La oración ($) es verdadera & la oración ($) no es verdadera.
Claramente, (C2) es inaceptable. ¿Dónde radica el problema? ¿Acaso una de las premisas, (P1) o (P2), es incorrecta? ¿Cuál? (P2) expresa algo que es empíricamente verificable por simple observación. (P1) es una instancia del siguiente esquema (aparentemente) fundamental en nuestra comprensión del predicado de verdad: ‘S’ es verdadera si y sólo si S. Pero si tanto (P1) como (P2) son altamente plausibles, ¿qué es lo que la paradoja muestra sobre nuestra noción de verdad? ¿Acaso muestra que nuestra noción de verdad es defectuosa? ¿Qué es lo que la paradoja muestra sobre nuestro lenguaje? ¿Acaso muestra que las reglas de nuestro lenguaje son inconsistentes? ¿Qué significa que las reglas de un lenguaje natural sean inconsistentes? Si la paradoja no muestra que nuestra noción de verdad es defectuosa o que las reglas de nuestro lenguaje son inconsistentes, ¿es posible formular una teoría de la verdad que sea invulnerable a la paradoja del mentiroso en todas sus versiones?
2. Vaguedad y La Paradoja del Montículo de Arena (Sorites Paradox)
Es obvio que un grano de arena no constituye un montículo de arena. Dos granos de arena tampoco constituyen un montículo de arena. En general, si a un conjunto de granos de arena que no constituyen un montículo de arena le agregamos un solo grano de arena, el resultado tampoco constituye un montículo de arena (aceptar la negación de esto implica aceptar la tesis implausible de que hay un número mínimo exacto de granos de arena que constituyen un montículo de arena). Por ende, uno se ve tentado a sostener que el predicado ‘montículo’ es vago, es decir, que no hay una línea divisoria precisa que distinga el conjunto de los objetos a los que el predicado ‘montículo’ se aplica (los montículos) del conjunto de los objetos a los que el predicado en cuestión no se aplica (todos los objetos menos los montículos). Sin embargo, si sostenemos esto, entonces tenemos que aceptar el siguiente enunciado: ‘Para todo número n, si n granos de arena no son suficientes para constituir un montículo de arena, n + 1 granos de arena tampoco son suficientes para constituir un montículo de arena’. Pero este enunciado nos lleva al resultado inaceptable de que no existen los montículos de arena.
Obviamente, la paradoja no tiene nada que ver con los montículos de arena. Uno puede recrear el mismo problema con predicados tales como ‘alto’, ‘calvo’, ‘verde’, ‘niño’, ‘renacuajo’, ‘rico’, etc. Pero entonces, ¿dónde falla el razonamiento? ¿Qué es un predicado vago? ¿Existen los predicados vagos? ¿Es la vaguedad un problema lingüístico o epistémico (“los límites precisos existen, solo que ignoramos dónde están”) ¿Existen objetos vagos (quizá una nube, el Perú o cierta partícula subatómica)? ¿Qué consecuencias trae la paradoja para nuestra noción de valor de verdad (¿existe algún valor además de verdadero y falso? ¿o quizá cuando se trata de los casos limite lo que tenemos es una ausencia de valores de verdad?)? ¿Es la vaguedad simplemente una consecuencia del intento de dar un análisis fuera de contexto del significado de un predicado sensible al contexto?
3. Actitudes Proposicionales y Reportes de Actitudes Proposicionales
Las actitudes proposicionales son estados mentales que un agente puede tener en relación con una proposición. Simplificando bastante las cosas diremos que una proposición es aquello que es expresado por una oración declarativa (más detalles en el problema 4). Entre las actitudes proposicionales están aquellas expresadas por los verbos creer, saber, dudar, desear, temer, etc. De otro lado, los reportes de actitudes proposicionales son oraciones declarativas de la forma ‘Natalia cree/sabe/duda/desea/teme que [... oración declarativa ...].’ El problema que plantean los reportes de actitudes proposicionales es el siguiente: intuitivamente, los reportes de actitudes proposicionales expresan relaciones entre agentes y proposiciones. Diferentes oraciones pueden expresar la misma proposición, por ejemplo, ‘Julio es soltero’ y ‘Julio no está casado’ expresan la misma proposición. Si dos oraciones A y B expresan la misma proposición y A es parte de una oración compleja S, la sustitución de A por B no debería alterar el valor de verdad de S. Sin embargo, muchas veces la sustitución de A por B cambia el valor de verdad de S, en especial si S es un reporte de una actitud proposicional. Por ejemplo, supongamos que el siguiente reporte es verdadero:
(1) Natalia cree que las avellanas índicas son deliciosas.
Dado que (a) y (b) expresan la misma proposición:
(a) Las avellanas índicas son deliciosas.
(b) Los mirobálanos son deliciosos,
la sustitución de (a) por (b) no debería cambiar el valor de verdad de la proposición expresada por (1). Sin embargo, intuitivamente, la oración (2):
(2) Natalia cree que los mirobálanos son deliciosos,
puede ser falsa incluso si (1) es verdadera: Natalia puede ignorar que ‘avellanas índicas’ y ‘mirobálanos’ son sinónimos o Natalia puede creer que los mirobálanos son horribles (por ejemplo, ella podría tener la creencia falsa de que los mirobálanos son una especie de insecto Amazónico). ¿Cómo resolver el problema? ¿Qué tipo de entidad es el objeto de las actitudes proposicionales? ¿Es correcto decir que (1) y (2) pueden tener distintos valores de verdad? ¿Qué es exactamente lo que estamos diciendo cuando reportamos actitudes proposicionales? ¿Son las actitudes proposicionales relaciones entre agentes y algo más? ¿Qué es una actitud proposicional?
4. La Naturaleza de las Proposiciones
Usualmente se dice que una proposición es aquello que tiene las siguientes propiedades (entre otras):
(a) Es aquello que puede ser creído, sabido, dudado, aseverado, etc. (en otras palabras, es el objeto de las actitudes proposicionales).
(b) Es aquello que puede ser verdadero o falso, necesario o contingente (en otras palabras, tiene condiciones de verdad).
(c) Es aquello que es denotado por una oración subordinada sustantiva con función de sujeto o complemento directo, introducida por la conjunción ‘que’ (por ejemplo, ‘Natalia cree que [las avellanas índicas son deliciosas].’)
(d) Es aquello que es expresado por una oración declarativa en un contexto determinado.
Sin embargo, ¿qué es exactamente una proposición? (nótese que (a)-(d) sólo dicen ‘aquello’) ¿Qué tipo de entidad tiene las propiedades expresadas en (a)-(d)? ¿Existen las proposiciones? ¿Cuál es la naturaleza de la relación oración-proposición? ¿Tienen partes las proposiciones? ¿Cuáles son? ¿Qué es lo que le da unidad a la proposición? ¿Son las proposiciones universales? ¿Qué es lo que distingue a las proposiciones de otros universales tales como la forma, el color, los números, etc.?
5. Semántica y Pragmática
La distinción usual que se hace entre la semántica y la pragmática es la siguiente: mientras que la pragmática estudia el uso de los signos lingüísticos en determinados contextos, la semántica estudia el significado de los signos lingüísticos independientemente de su uso. Sin embargo, a menos que tengamos una teoría precisa y rigurosa sobre la relación entre el uso y el significado, distinción entre la semántica y la pragmática está lejos de ser explicativa. Éste es precisamente el problema: carecemos de una teoría precisa y rigurosa sobre la conexión entre el uso y el significado. Una teoría tal debería ser capaz de responder adecuadamente preguntas tales como: ¿Qué es el uso lingüístico y cuál es su relación exacta con el significado de una expresión lingüística? ¿Es el objeto de estudio de la semántica distinto del objeto de estudio de la pragmática? ¿Es el significado de una expresión lingüística determinado por el uso que hacen los hablantes de la misma o es el uso de una expresión lingüística determinado por su significado? ¿Qué es exactamente lo que diferencia un uso correcto de uno incorrecto de una expresión lingüística? ¿En qué consiste la diferencia entre un término sensible al contexto y un término no-sensible al contexto? ¿Cuál es la diferencia entre el contenido semántico y el contenido asertorio de una oración? ¿Cuál es la diferencia entre lo que una oración dice y lo que un hablante dice por medio de la enunciación de una oración en un contexto determinado? ¿Qué principios o reglas gobiernan tanto lo que una oración dice como lo que un hablante dice por medio de la enunciación de una oración?

Ya que la formulación de esta lista sería análoga a la de una con problemas matemáticos irresueltos, podrías hacer lo propio ofreciendo una con problemas filosóficos resueltos.
Comment por Carlos — Agosto 3, 2008 @ 6:48 am |
La pregunta de si un problema filosófico es resoluble o no, es en sí misma una pregunta filosófica abierta (o, si quieres, un problema filosófico irresuelto más). Para algunos, agregarle ‘irresuelto’ a la frase ‘problema filosófico’ es redundante: una parte esencial de lo que es ser un problema filosófico es el ser irresoluble. Yo no estoy seguro de que esta afirmación sea correcta. Por lo menos, no conozco un argumento convincente a favor de ella. Con todo, creo que el esfuerzo genuino por formular de la manera más precisa posible un problema filosófico es muy valioso. Entre otras razones porque el proceso mismo de formulación contribuye a la disolución de algunas de nuestras propias confusiones y nos permite apreciar la fuerza y alcances del problema en cuestión.
Comment por Eduardo Villanueva Chigne — Agosto 3, 2008 @ 1:20 pm |
Un problema, para que sea tal, y legítimo formularlo, debe apuntar a un tipo de solución. Y, es más, debería sugerirnos cómo evaluar las respuestas que se presenten a él. Si postulamos la existencia de problemas irresolubles, cualquiera sea la disciplina a la cual pertenezcan, estamos debilitando el concepto mismo de problema, pues si aun queremos calificar de problemas a tales cuestiones, no se diferenciarían en nada de los pseudoproblemas, los cuales son también por principio irresolubles. En este sentido, si el ser irresolubles es “una parte esencial” de ambos, ¿cómo determinar que una cuestión es un problema filosófico y no un pseudoproblema?
Lo que quisiera saber es cuáles son las condiciones necesarias y suficientes para que un problema sea problema filosófico. La lista que presentaste de problemas filosóficos irresueltos presupondría esta definición, y, además, dado que esta inspirada en la de Hilbert sobre problemas matemáticos, uno puede pensar que compartías también el espíritu entusiasta de él, es decir, que invitabas a resolverlos. Pero, si son irresolubles, ¿por qué, si quiera, preocuparnos de ellos?
Comment por Carlos — Agosto 4, 2008 @ 7:04 am |
Coincido contigo en que la categoría ‘problema irresoluble’ es sospechosa. Eso es precisamente lo que mi comentario anterior sugiere. Sin embargo, no creo que la discusión al respecto esté zanjada. Se me ocurren 2 maneras en las que alguien podría decir que un problema filosófico x es irresoluble: (1) x es irresoluble absolutamente y (2) x es irresoluble en relación a los métodos y el proceder filosóficos. Ya expresé mis reparos con respecto a (1). Sin embargo, uno podría aceptar (2) y pensar que ciertos problemas que surgieron en la reflexión filosófica fueron resueltos (y en algunos casos, disueltos) por ciencias como la física (recuerda que lo que llamamos ahora ‘física’ fue por mucho tiempo filosofía natural). En fin, creo que el tema requiere de un tratamiento más cuidadoso que el que puedo darle en esta breve respuesta.
Sin embargo, no estoy de acuerdo con que la formulación de un problema filosófico requiere tener previamente condiciones necesarias y suficientes para considerar dicho problema como un problema filosófico. Por ejemplo, considera la paradoja del mentiroso. En mi formulación, sólo tiene 2 premisas altamente plausibles y sin embargo el resultado es una contradicción. ¿Necesito tener condiciones necesarias y suficientes para saber que lo que tengo en frente es un problema filosófico? No creo. Lo único que necesito es constatar que es un problema que preocupa a los filósofos por las consecuencias que trae a nuestra comprensión de la noción de verdad y a ciertos principios que, de otro modo, serían considerados universales. Es más, uno puede apreciar la fuerza de la paradoja del mentiroso sin siquiera saber que es un problema que ha preocupado a varios filósofos por siglos.
Comment por Eduardo Villanueva Chigne — Agosto 4, 2008 @ 10:12 am |
En la respuesta anterior señalaste que añadir el calificativo de irresoluble a la expresión ‘problema filosófico’ constituye un acto pleonástico. Ahora bien, de los dos sentidos que propones para definir el concepto de problema filosófico [irresoluble] rechazas el primero y avalas como propio el segundo. Es decir, x es un problema filosófico [irresoluble] en relación a los métodos y el proceder filosóficos. Esta definición me parece problemática tanto a nivel de forma como de contenido. En principio, es circular, pues su cometido principal es aclarar qué significa aquello de filosófico como calificativo de ‘problema,’ y, sin embargo, lo incluye en el definiens al hablar de “los métodos y el proceder filosóficos.” En cuanto al contenido, la definición nos sugiere pensar que x es un problema filosófico si no le puede resolver mediante los métodos y el proceder filosóficos. Si esto es así, ¿para qué sirven estos, dado que, a diferencia de los métodos y procederes de la física, contabilidad o arqueología, a pesar de ser filosóficos, no se emplean para resolver problemas filosóficos? Es más, de ser éste el caso, parece ser que no habría razón alguna para calificarlos de tal modo.
Por otro lado, ofreces a la paradoja del mentiroso como ejemplo de que no es necesario saber qué es un problema filosófico para identificar a uno como tal. Sin embargo, permíteme decir que tú mismo ofreces dos condiciones que te permiten concederle el estatus de problema filosófico. Pues dices que de [dos] premisas plausibles extraes una contradicción. Ésta sería, en consecuencia, una caracterización presupuesta de problema filosófico. En este sentido, un problema es filosófico si no cuadra con nuestro concepto de consecuencia lógica.
Por último, ya que refieres el caso histórico de problemas que de la filosofía pasaron a la ciencia, cualquier cosa que esta descripción signifique, habría que hacer una inducción, según la cual los problemas que planteas pasarían en algún momento a formar parte de cierta ciencia, y que el trabajo del filósofo no es resolverlos, sino que, valiéndose de sus métodos, lo que debe hacer es encontrar una formulación más precisa de ellos, de modo que presentados de tal manera aparezcan como propios de otras disciplinas y susceptibles de ser resueltos positivamente por otros métodos. ¿Ésta es tu concepción de la filosofía?
En la lista que das, según tus propias palabras, no debería ir un subconjunto propio del conjunto de problemas filosóficos, sino absolutamente todos.
Comment por Carlos — Agosto 7, 2008 @ 6:39 am |
1) No he definido ni he pretendido definir la noción de problema filosófico (irresoluble o no). Sólo he mencionado dos sentidos en el que alguien podría interpretar la frase ‘problema filosófico irresoluble’ (de los cuales, el segundo me parece menos implausible que el primero). Por lo tanto, la circularidad que me atribuyes no existe.
2) No veo en ninguna parte de mi comentario anterior condiciones necesarias y suficientes para que un problema sea filosófico. No entiendo tu afirmación “un problema es filosófico si no cuadra con nuestro concepto de consecuencia lógica”. En todo caso, (i) no está claro que la paradoja del mentiroso sea un problema sobre la consecuencia lógica, (ii) muchos problemas en economía, matemáticas, biología, etc. son tales precisamente porque presentan algún tipo de tensión con lo que los filósofos llaman ‘consecuencia lógica’.
3) Si bien es cierto que una tarea fundamental de la filosofía es la de formular problemas y plantear preguntas, no creo que la actividad filosófica se limite a eso. La mayoría de los filósofos que llenan las páginas de nuestros libros de historia de la filosofía intentaron intensamente formular respuestas a sus preguntas. En algunos casos, estas respuestas generaron discusiones que luego se fueron independizando y dieron lugar a las ciencias que conocemos. No me atrevo a vaticinar nada con respecto al futuro de los problemas que formulé en el post.
Comment por Eduardo Villanueva Chigne — Agosto 7, 2008 @ 8:41 am |
Quien introdujo la noción de problema filosófico [irresoluble] en esta discusión fuiste tú. De allí, que al mencionar los dos posibles sentidos en que “alguien” pueda hablar de éste, supuse que intentabas aclarar tu propia afirmación. Si no fue así, pido disculpas por mi error pragmático.
Por otro lado, no defino a un problema x como filosófico si “no cuadra con nuestro concepto de consecuencia lógica”. Lo que pretendí fue tratar de hacer explícita la definición que tendrías tú de problema filosófico al decir que la paradoja del mentiroso es uno porque “tiene 2 premisas altamente plausibles y sin embargo el resultado es una contradicción”.
Finalmente, sí cabría hacer un vaticinio respecto del futuro de los problemas formulados, pues, si como sugieres, se les considera filosóficos, no serán resueltos por los métodos y procederes filosóficos.
Bueno, Eduardo, espero que podamos platicar en Lima.
Gracias.
Comment por Carlos — Agosto 7, 2008 @ 8:26 pm |
necesito seguir leyendo y encontrar respuestas a estas preguntas
Comment por juan ibarra — Diciembre 14, 2008 @ 5:44 pm |
Leyendo los comentarios, me hace recordar porqué “abandoné” la Filosofía y reorienté mis intereses hacia la ciencia cognitiva
saludos, excelente blog… a mis favoritos
Comment por Remis Ramos — Febrero 25, 2009 @ 12:21 am |
El segundo problema filosofico puede solucionarse, es mas la conclusion seria un estado de verdad como este: “Ni verdadero ni falso”. Dado que no tiene ningun sentido ver a un monton de arena como un monton de arena. Ademas un monton de arena implica distancia entre los granos de arena, en un determinado momento podran estar todos juntos, pero en otro momento estaran esparcidos. Dado que un monton de arena es algo cambiante, el observarlo diciendo que es un monton, no nos llevara a la felicidad absoluta y la Verdad, para mi definida como “Lo que no cambia”. Lo mismo sucede con todo, inclusive con los cuerpos humanos, el hecho de amar a una sola persona… y la falta de equanimidad. Este hallazgo implicaria, que en realidad el mundo no es conceptual, y la verdad no puede ser explicada con la dualidad, o sea verdadero y falso, y que nuestras emociones son falsas, y que la unica verdad es que no habria differencia entre Sujeto, Objeto, y Accion, por lo tanto lo unico valido es el amor infinito hacia uno mismo y hacia todas las direcciones por igual. El monton de arena, es solo una ilusion, causa del pecado y del sufrimiento humano.
Acepto criticas…
Comment por Pablo — Mayo 6, 2009 @ 8:45 am |
Con la paradoja del mentiroso, sucede algo parecido al problema 2, del monton de arena, pero al reves.
Una proposicion totalmente puede ser “Verdadera y Falsa” al mismo tiempo.
Una proposicion es “Verdadera y Falsa” si se cumple que la misma es util para poder llegar a la felicidad absoluta.
Seria como decir, que un tema es util para llegar a la felicidad
Por ejemplo, hay muchas religiones que apuntan a lo mismo, y sin embargo estan separadas y son muy diferentes, pero el efecto que causan en las personas incluyen cosas que son buenas y parecidas entre si.
Por lo tanto, me parece que para resolver estos problemas, yo propondria que se utilice una logica con 4 estados, entre los cuales yo incluiria:
1- Verdadero
2- Falso
3- Verdadero y Falso
4- Ni Verdadero Ni Falso
De esta manera ante una proposicion, por ejemplo:
Mis zapatos son rojos
Si bien esta proposicion puede ser verdadera o falsa, de esta manera podremos saber facilmente que esta proposicion no es util de analizar para alcanzar la felicidad maxima. Que la defino como la capacidad de poseer un deseo de bondad infinito hacia uno mismo y hacia todas las direcciones, de manera uniforme.
Que opinan?
Saludos:
Pablo
Comment por Pablo — Mayo 6, 2009 @ 12:28 pm |
Y su el error es pensar los problemas en sentido matematico.-Articulamos palabras como numeros y la mente y la vida nos eseña lo cotidiano del error.-
Los niños de la calle , ¿Son de la calle o estan el la calle?
Que valor dara a (n) un habitante del norte de africa,y que valor dara al mismisimo ( 1).-
Terminamos por consensuar o imponer el significado y el contenido a las palabras es decir ocultamos el poder en ellas…
otro ejemplo: Foucault sitando a Borges hace referencia a el listado de los animales de un enciclopedia china….lo leemos en occidente y nos sonreimos…
Sin emabrgo hay cientos de millones de cristianos que estarian dispuesto a clasificar a los hijos de los hombres de la siguiente manera:
1.- hijos de negros
2.-hijosde amraillos
3.-hijos de blancos
4.- etc
etc
5 hijo de dios-
Es tan comico e indemostrable como aquella clasificacion china sin embargo se acepta como verdad….
Comment por seneca — Mayo 27, 2009 @ 3:16 pm |
Felicitaciones por este blog, por la claridad, sencillez y precisión para enumerar y exponer problemáticas de filosofía del lenguaje.
Pocas veces he encontrado un espacio tan lúcido en el cual incluso en muchos comentarios se evidencia un altísimo interés por la argumentación cuidadosa y con rigor.
Entré buscando un problema puntual; seguí leyendo y me encontré con muchísimos excelentes posts.
Este, en particular, tiene para mí una utilidad especial.
Comment por Jorgemux — Junio 13, 2009 @ 10:00 pm |
Muchas gracias, Jorgemux. Bienvenido al blog.
Comment por Eduardo Villanueva Chigne — Junio 14, 2009 @ 8:38 am |