Contenido y Carácter

Abril 30, 2008

Intuiciones Kripkeanas En Conflicto

Los antiguos griegos creían erróneamente que el cuerpo celeste que veían al amanecer era distinto del cuerpo celeste que veían al anochecer. Al primero lo llamaron ‘Fósforo’ y al segundo lo llamaron ‘Héspero’. Sin embargo, luego se descubrió que ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ referían al mismo cuerpo celeste, a saber, el planeta Venus. Hace poco más de treinta años, Saul Kripke dio tres famosas conferencias que fueron transcritas y publicadas bajo el nombre de ‘Naming and Necessity’. Una de las tesis que Kripke defendió en aquel entonces es que los nombres propios son designadores rígidos. ¿Qué es un designador rígido? La respuesta puede ser expresada de la siguiente manera:

(DR) Un término t es un designador rígido de un objeto x si y sólo si (a) t designa x en todos los mundos posibles en los que x existe y (b) t nunca designa otro objeto en ningún mundo posible.

Kripke usa la noción de designador rígido para refutar las teorías descriptivistas del significado de los nombres propios. Estas teorías sostienen (D1) o (D2):

(D1) El significado (contenido semántico) de un nombre propio es (o es determinado por) una descripción o un conjunto de descripciones que hablantes en distintos mundos posibles asocian con el referente del mismo.

(D2) El significado (contenido semántico) de un nombre propio es (o es determinado por) la descripción o conjunto de descripciones que los hablantes del mundo actual asocian con el referente del mismo.

Por lo tanto, es razonable inferir que Kripke aceptaría (M):

(M) El significado y el referente de un nombre propio son idénticos.

Agreguemos a esto las siguientes tesis semánticas generalmente aceptadas:

(T1) El contenido semántico de una oración S es la proposición que S expresa.

(T2) Lo que uno cree cuando cree lo que una oración S dice es que la proposición que S expresa es verdadera.

Teniendo esto en cuenta, considera las siguientes oraciones:

(1) Héspero es Héspero.

(2) Héspero es Fósforo.

Si la noción Kripkeana de designador rígido es correcta, entonces tanto (1) como (2) expresan verdades necesarias (en otras palabras, (1) y (2) son verdaderas en todos los mundos posibles en los que Venus existe). Sin embargo, Kripke asume que (1) y (2) son normalmente usadas para expresar diferentes cosas. Por ejemplo, si a un griego de la antigüedad (llamémoslo ‘Eudoxo’) le dices (1), él consideraría que no le has dicho nada nuevo. No obstante, si a Eudoxo le dices (2), él consideraría que lo que dices es falso o, si te cree, que estás diciendo algo sorprendentemente verdadero. Por lo tanto, Kripke parece asumir que las oraciones (3) y (4) pueden tener diferentes valores de verdad:

(3) Eudoxo cree que Héspero es Héspero.

(4) Eudoxo cree que Héspero es Fósforo.

En otras palabras, la intuición de fondo parece ser la siguiente:

(F) Un hablante competente puede creer coherentemente que a = a y, al mismo tiempo, no creer que a = b (donde ‘a’ y ‘b’ son nombres propios, y por ende, designadores rígidos, que refieren al mismo objeto).

Pero es claro que (F) contradice (DR), (M), (T1) y (T2). ¿Cómo resolver el conflicto? ¿Cuál de estas tesis [(F), (DR), (M), (T1) o (T2)] rechazarías? ¿Por qué?

14 comentarios »

  1. Creo que la definición dada de DR no hace justicia al pensamiento de Kripke, puesto que él mismo dice: “… nos referimos a un hombre determinado en virtud de nuestra conexión con otros hablantes en la comunidad, la cual llega hasta el referente mismo.” (Nombrar y necesidad, pág. 94, Ed. UNAM) y más adelante dice: “Resulta muy complicado dar condiciones más exactas.” (pág. 95) Esa definición de DR no contempla el aspecto modal de creencia, de pertenencia a una transmición cultural, que es un segundo aspecto en la tesis kripkeana. Si bien es verdad que, digamos en un origen, hay algo así como un “bautismo” que fija el nombre a un referente definido, luego eso pasa a un segundo plano y ese significado es transmitido, con lo cual la referencia puede perderse y de hecho lo hace.

    Comentario por Matías — Mayo 12, 2008 @ 12:04 pm | Responder

  2. Hola nuevamente,

    En general este post me parece bien pero creo que tiene algunos problemas en el planteamiento del problema. Primero una recomendación sobre el fraseo de (D1) y (D2): Una descripción (definida, indefinida, etc.) es, según entiendo, una cierta expresión del lenguaje y las expresiones del lenguaje no son, generalmente, significados. Pero en ambas tesis se implica lo contrario. Lo que deberían decir es:

    (D1′ ) El significado (contenido semántico) de un nombre propio es (o su referente es determinado por) una propiedad (condición descriptiva) o un conjunto de propiedades (condiciones descriptivas) que hablantes en distintos mundos posibles asocian con el referente del mismo.

    (D2′ ) El significado (contenido semántico) de un nombre propio es (o su referente es determinado por) luna propiedad (condición descriptiva) o un conjunto de propiedades (condiciones descriptivas) que los hablantes del mundo actual asocian con el referente del mismo.

    Parece algo inofensivo pero se de algunos estudiantes que confunden al hablar las expresiones lingüísticas con sus valores semánticos (se que no es tu caso pero algunos de tus lectores podrían tener esa confusión al leer tu post)

    En segundo lugar una pequeña crítica al contenido. (D1) no es una tesis de la teoría descriptivista a mi entender. Las teorías descriptivistas son explicaciones (probablemente falsas) sobre cómo es nuestro lenguaje de hecho y no sobre cómo podría haber sido. Considerar cómo usan esos en otros mundos posibles un determinado nombre y que propiedades le asocian es irrelevante para considerar la verdad o falsedad de las teorías descriptivistas respecto de los nombres de nuestro lenguaje, pues tales teorías afirman cosas sobre las propiedades que de hecho le asociamos a los nombres de nuestro lenguaje, e implican cosas acerca de cuál sería el referente de dichos nombres usados en nuestro mundo para hablar sobre otros mundos posibles.

    Por último la tesis (M) no se sigue de los argumentos de Kripke. Lo que se sigue es que el referente de un nombre propio es siempre un mismo objeto y, dado que las condiciones de verdad de una oración se determinan con base en los referentes de los términos que ocurren en ella (composicionalidad), tales objetos deben ser parte de las condiciones de verdad de las oraciones en las que ocurren sus respectivos nombres. Pero para concluir (M) de lo anterior se requeriría identificar las condiciones de verdad de una oración con su significado. Sin embargo no es del todo claro que Kripke admitiera dicha identificación por las siguientes razones:

    1) De acuerdo con Kripke la oración ‘Héspero es Héspero’ es analítica mientras que la oración ‘Héspero es Fósforo’ es sintética (cosa que no es posible si se identificaran las condiciones de verdad de ambas oraciones con sus significados)

    2) Kripke no proporciona teoría alguna sobre la constitución de las proposiciones o significados de las oraciones que contienen nombres, con lo que no se le puede atribuir ninguna tesis al respecto, al menos de forma explícita.

    Podrían haber teorías verdaderas que atribuyan sentidos como parte del contenido semántico de los nombres y que sean compatibles con los argumentos de Kripke (siempre que tales sentidos no determinen su referencia vía un conjunto de propiedades de la manera en que una descripción definida lo hace no veo el problema). Personas como Gareth Evans, John Perry, John McDowell, entre otros (espero no estar identificando mal sus teorías), han propuesto teorías de este tipo (al igual que los bidimensionalistas que están tan de moda). Siempre que tales teorías no se descarten no hay suficientes razones para hacer la inferencia de los argumentos de Kripke a la tesis (M).

    Suponiendo que de alguna manera se garantizara la inferencia creo que la única solución razonable sería rechazar (F) misma, porque todas las demás tesis son bastante sólidas.

    (T1) y (T2) son tesis plausibles sobre el significado de oraciones del lenguaje natural y su relación con nuestra mente. Me parece que un realismo sobre el significado es plausible, esto es, admitir que existen los significados independientemente del lenguaje y la mente. Además creo que sólo entidades abstractas como las proposiciones son candidatos plausibles como significados, pues esas entidades son independientes del lenguaje (lo cual es un requisito para explicar que oraciones de diferentes lenguajes digan lo mismo, entre otras cosas) e independientes de nuestras mentes (lo cual es un requisito para explicar que personas diferentes piensen lo mismo, entre otras cosas). Ninguna otra entidad independiente del lenguaje y la mente parece un candidato plausible. Los argumentos de Kripke me parecen además bastante fuertes. Si (M) se siguiera de ellos entonces lo único que queda es rechazar (F). Nathan Salmon ha proporcionado una forma de rechazar (F) en su libro Frege’s Puzzle.

    Personalmente creo que él fracasa, que (M) no se sigue de los argumentos de Kripke y que debe haber alguna noción de sentido (tal vez aun por descubrir) que explique el contenido semántico de nombres propios.

    Saludos

    Comentario por skeptic1 — Mayo 12, 2008 @ 10:06 pm | Responder

  3. Matías,

    Es cierto que Kripke habla sobre la cadena histórico-causal de transmisión de la referencia de los nombres propios, bautismos, etc. Sin embargo, estas observaciones no son observaciones semánticas, es decir, no son observaciones sobre el significado de los nombres propios. Los bautismos son maneras cómo entran los nombres propios en el lenguaje común. Una vez asimilados, uno puede usarlos teniendo la intención de que refieran a los mismos objetos a los que la comunidad lingüística relevante refiere cuando los usa. En pocas palabras, estas observaciones son acerca del uso de los nombres propios y no acerca de su semántica. Es por eso que no las incluyo en (DR).

    Comentario por Eduardo Villanueva Chigne — Mayo 15, 2008 @ 9:42 am | Responder

  4. Skeptic,

    Creo que tienes razón de no estar conforme con mis caracterizaciones del descriptivismo. Sin embargo, me parece que tus reformulaciones complican un poco las cosas al introducir propiedades. Me resulta difícil creer que el descriptivista esté dispuesto a aceptar que el significado de mi nombre sea un conjunto de mis propiedades. En todo caso, creo que las siguientes formulaciones son más adecuadas:

    (DF) Las descripciones D asociadas con un nombre propio n por los hablantes de un lenguaje L determinan el significado (contenido semántico) y el referente de n con respecto a un mundo posible w.

    (DD) Las descripciones D asociadas con un nombre propio n por los hablantes de un lenguaje L determinan semánticamente el referente de n en el mundo actual (sin determinar el significado de n ni su referente en otros mundos posibles)

    Mientras que la primera es una versión fuerte (DF), la segunda es una versión débil (DD) del descriptivismo.

    De otro lado, es cierto que Kripke nunca formula (M) en Naming and Necessity (en general, Kripke nunca dice qué significan los nombres propios, sólo dice qué es lo que no significan). Sin embargo, creo que (M) se sigue de muchos pasajes claves de N&N. En todo caso, la razón por la que le puse el nombre ‘M’ a la tesis mencionada es porque tenía en mente ‘Millianismo’ (la razón por la que le puse ‘F’ a la ultima tesis es porque tenía en mente ‘Fregeanismo’).

    Comentario por Eduardo Villanueva Chigne — Mayo 15, 2008 @ 10:08 am | Responder

  5. Skeptic,

    Me quedé con la duda: por qué crees que la propuesta de Salmon fracasa?

    Comentario por Eduardo Villanueva Chigne — Mayo 15, 2008 @ 10:24 am | Responder

  6. Eduardo,

    Contestando a tu pregunta: Grosso modo, creo que la propuesta de Salmon fracasa porque hay un conjunto de oraciones (las que contienen nombres vacuos) que pueden usarse para adscribir creencias y a las que no se aplica su solución. En lo que sigue explico con un poco más de detalle.

    De acuerdo con un milliano como Salmon (3) y (4) expresan no-literalmente proposiciones de este tipo:

    3′ ) Hay una forma A de captar la proposición de que Héspero es Héspero tal que Eudoxo cree esa proposición bajo A.

    4′ ) Hay una forma B de captar la proposición de que Héspero es Héspero tal que Eudoxo no cree esa proposición bajo B.

    De acuerdo con esa postura (3) y (4) no difieren en su contenido semántico sino en su contenido pragmático, de manera que (F) es falsa, y parece verdadera debido a la diferencia entre (3′ ) y (4′ ) y nuestra incapacidad para distinguir el contenido semántico del contenido pragmático de esas oraciones.

    Ahora bien, de acuerdo con Salmon hay diferentes formas de captar proposiciones singulares en virtud de que sus constituyentes tienen diferentes apariencias o “guisas”. Por ejemplo, las proposiciones expresadas por (1) y (2) pueden diferir en la manera en que se captan (una de la forma A y otra de la forma B) por que los objetos que son sus constituyentes tienen diferentes apariencias (Venus aparece como Fósforo o aparece como Héspero dependiendo si es visible en la mañana o en la tarde)

    Sin embargo en el caso de oraciones con nombres vacuos no hay objeto alguno que sea constituyente de las proposiciones “gappy” expresadas por las mismas, y por tanto no habrá diferentes apariencias o “guisas” de los constituyentes de esas proposiciones y, por último, no habrá diferentes formas de captar una misma proposición “gappy” expresada por oraciones que contienen diferentes nombres vacuos. Por ejemplo, las oraciones:

    (5) Nappy es alto

    (6) Curly-0 es alto

    expresan la misma proposición “gappy” y aparentemente la tesis (F) se le aplica. Salmon no puede explicar porqué (F) parece verdadera, aun cuando es falsa, aplicada a las proposiciones huecas, porque su explicación depende de que haya objetos que sean constituyentes de las proposiciones a las que se intenta aplicar la tesis (F) y que puedan tener diferentes apariencias y las cuales generen diferentes formas de captar las correspondientes proposiciones. Pero las proposiciones “gappy” justo se caracterizan por carecer de un constituyente, a saber, los referentes de los nombres vacuos de las oraciones que las expresan.

    Creo que la moraleja del problema que presento es que las diferentes formas en las que se puede captar una misma proposición “gappy” no pueden depender de las diferentes “guisas” de los objetos que son sus constituyentes. Por tanto tales diferencias no pueden explicarse sólo con base en la referencia de los nombres vacuos. Por tanto tienen que postularse sentidos de algún tipo para los mismos. Pero si se tienen que postular de todas maneras sentidos para nombres vacuos entonces la solución podría generalizarse para los demás nombres, lo que haría unitaria la solución y explicaría nuestra intuición de que (F) es el caso de manera más directa ((F) sería verdadera en realidad y no sólo en apariencia)

    Comentario por skeptic1 — Mayo 15, 2008 @ 4:49 pm | Responder

  7. Creo que además no es problemático decir que las propiedades sean constituyentes de los significados y creo que un descriptivista comúnmente acepta algo de este tipo.

    Un descriptivista sostiene que nombres y descripciones definidas tienen una semántica muy similar. Las descripciones definidas codifican cierto conjunto de propiedades. Por ejemplo, la descripción definida ’ser el inventor de los lentes bifocales’ codifica la propiedad [haber inventado los lentes bifocales]. La satisfacción de dichas propiedades es parte de las condiciones necesarias para que tales descripciones denoten o refieran (también se requiere que sólo un objeto las satisfaga y que dicho objeto exista). Un descriptivista afirma esto mismo de los nombres. Esas propiedades pueden ser consideradas como constituyentes de los sentidos (o significados) de las descripciones definidas, justo por la naturaleza misma de las propiedades. Las propiedades son entidades intencionales. Cuando las pensamos (captamos, etc.) es plausible suponer que ellas mismas son parte del contenido de nuestros pensamientos (justo como es plausible suponer que las proposiciones lo son). Tanto Russell como Frege pensaron esto (ambos consideraban a las propiedades como entidades abstractas independientes de nuestra mente pero transparentes a la misma)y ellos son pensadores representativos de la teoría descripitivisa (de hecho no se de alguien más representativo que el propio Frege)

    De manera que no se qué es lo que te parece problemático de mi formulación de (D1′ ) y (D2′ ) en términos de propiedades

    Comentario por skeptic1 — Mayo 15, 2008 @ 6:04 pm | Responder

  8. Corrijo un error en la redacción del post anterior. Me referí al predicado ’ser el inventor de los bifocales’ como una descripción definida. Obviamente tenia en mente la descripción definida ‘el inventor de los bifocales’

    Un pequeño comentario sobre el contenido del post anterior. Es razonable suponer que de acuerdo con Frege son funciones (o conceptos)y no propiedades los constituyentes de los sentidos de nombres y demás. Sin embargo Frege considera a las funciones como entidades abstractas y hasta donde entiendo sustituye la distinción objeto/propiedad por la distinción objeto/función. Las funciones entonces tienen el mismísimo papel y el mismísimo estatus que las propiedades en su ontología: ambos son universales y entidades abstractas, y además, de acuerdo con su distinción, todo lo que hay es o bien una función o bien un objeto pero nunca es ambos (la distinción es mutuamente excluyente y conjuntamente exhaustiva).

    Probablemente haya algunas diferencias entre ambas distinciones, por ejemplo, las funciones, a diferencia de las propiedades, son entidades incompletas (o insaturadas), que constituyen entidades completas (o saturadas) cuando se “combinan” con otras entidades completas, a saber: objetos. Por supuesto la noción de función fregeana dista mucho de la noción de función más común en la actualidad.

    Comentario por skeptic1 — Mayo 15, 2008 @ 11:37 pm | Responder

  9. Skeptic,

    No estoy seguro de que los nombres vacuos presenten un serio problema a la teoría de Salmon. Serían un problema si él sostuviera que las oraciones que contienen nombres vacuos expresan siempre proposiciones huecas (gappy). Sin embargo, uno siempre puede saturar dichas proposiciones con objetos abstractos, objetos imaginarios, etc. (por lo menos ésta es -según entiendo- su propuesta con respecto a los nombres ficcionales). Estos objetos también serían pasibles de ser captados cognitivamente de diferentes formas (guises). En lo que sí estoy de acuerdo es que la solución de Salmon no es intuitiva (lo cual no es en sí mismo una objeción).

    Sobre mi cuestionamiento en torno a tu propuesta, simplemente es la siguiente: puesto de manera breve, el descriptivista sostiene que las descripciones (o un subconjunto de ellas) que los hablantes asocian con un objeto x y el nombre propio n de x son sinónimos. Sin embargo, esto no implica que el descriptivista sostenga que: significado de n = propiedades que los hablantes asocian con el referente de n. La razón es que aquello que las descripciones denotan varía según la ontología del descriptivista en cuestión. Algunos candidatos son: sentidos, funciones proposicionales, conjuntos o clases, etc. y no sólo propiedades. El descriptivismo no esta esencialmente ligado a ninguno de estos candidatos.

    Comentario por Eduardo Villanueva Chigne — Mayo 16, 2008 @ 9:48 am | Responder

  10. Eduardo,

    Sobre la cuestión de los nombres vacuos creo que estás menospreciando el problema. El Millianismo es una tesis general sobre cierto tipo de expresiones, incluyendo nombres propios. Su motivación es justamente no postular sentidos para explicar los fenómenos semánticos relevantes. Que haya una clase de nombres para los cuales el Millianismo no tiene una explicación adecuada y para la cual se necesitan sentidos es un problema importante, pues indica que la solución al problema requiere más que la referencia para ser resuelto (la falsedad del Millianismo como una tesis que se aplique a todo nombre). Esto debilita la motivación misma del Millianismo, pues, como dije anteriormente, si se aceptan sentidos para algunos nombres (los genuinamente vacuos) ¿porqué no aceptarlos para todos ellos y así ganar una importante característica para la explicación semántica requerida, a saber: unicidad?.

    Ahora bien, por más que un Milliano postule entidades abstractas u otros referentes para nombres que parecen no referir (lo cual es un movimiento que en sí mismo ya parece ad hoc) no puede dejar de reconocer la posibilidad de nombres que no refieran en absoluto. en primer lugar la postulación de objetos abstractos está restringida a objetos que son constituyentes de entidades abstractas tales como ficciones, mitos y teorías (tal vez imaginaciones, fantasías y otros tipos de actividades análogas). Pero es muy implausible sostener que todos los nombres que prima facie no refieren estarán involucrados en ese tipo de actividades.

    Además, las condiciones para que un nombre cualquiera refiera son condiciones contingentes que podrían no satisfacerse, y no podemos asegurar a priori para cada nombre que podamos introducir al lenguaje que éste referirá a alguna entidad (concreta, abstracta, existente o inexistente). Pero es justamente lo contrario lo que el Millianismo necesitaría garantizar para evitar nombres vacuos y así evitar proposiciones “gappy”. Pero garantizar esto es garantizar a priori que para todo nombre de un lenguaje tal nombre nunca puede fallar en referir a algún objeto; lo cual es ridículo.

    El propio Salmon reconoce que la opción de postular objetos abstractos como referentes de nombres debe tener algún límite, y en sus propias palabras tal límite está “en el reino de Francia”. Podemos introducir el nombre Nappy para el objeto que satisfaga la descripción “el actual rey de Francia” en el presente momento. Podemos asumir que tal nombre no es parte de ninguna ficción, teoría o mito. De manera que no hay ningún objeto (concreto, abstracto, existente o inexistente) que sea su referente. La satisfacción de dicha descripción es totalmente contingente y de hecho nada la satisface, por lo tanto ‘Nappy’ no refiere en absoluto. Sin embargo las oraciones que lo contienen son significativas, algunas de ellas son intuitivamente verdaderas, e intuitivamente pueden usarse para atribuir creencias (u otras actitudes proposicionales) con verdad. Cada uno de estos tres casos deben ser explicados por el Millanismo y el hecho de que no tenga una explicación adecuada de alguno de ellos es suficiente para mostrar que dicha teoría no puede explicar todo lo que se requería de ella. Si tenemos una teoría alternativa que puede explicar todos esos fenómenos (y además de manera unitaria) tal teoría debe ser preferida al Millianismo.

    Sobre la cuestión de las propiedades creo que tienes toda la razón. Un descriptivista puede no aceptar propiedades en su ontología y por tanto mi caracterización resultó bastante estrecha. Pero en el post en el que dudabas de mi caracterización de las tesis de la teoría descriptivista dabas a entender que había algo intrínsecamente erróneo en considerar a las propiedades como constituyentes del significado, y eso es justamente lo que yo objeté.

    Comentario por Skeptic — Mayo 16, 2008 @ 11:10 am | Responder

  11. Además, tras un poco de reflexión, un nombre que es genuinamente vacuo no difiere esencialmente de un nombre que sí refiere. Sería muy raro que sólo los nombres vacuos tuvieran sentidos cuando todos los demás nombres pudieron igualmente fallar en referir si el mundo hubiera sido muy diferente. Por ejemplo, si Shakesperare de hecho no existiera y la información histórica que creemos verdadera de él no fuera verdadera de nadie en realidad (nótese que no estoy hablando de ninguna circunstancia contrafáctica, sino de que sucedería si de hecho las cosas hubieran sido diferentes) entonces ‘Shakespere’ sería un término vacuo y por tanto (si mi crítica es correcta) sí tendría algún tipo de sentido pero ninguna referencia. Pero entonces la teoría Milliana. El Milliano debería sostener que si un nombre no refiere ipso facto se genera un sentido para ellos y que tales sentidos no se generan si el nombre sí refiere. Esto no es algo imposible o incoherente, pero definitivamente es implausible y requiere de alguna explicación de porqué y cómo podría suceder tal cosa. Prima facie, parece una simple apelación a un rasgo mágico del lenguaje, pues no hay ninguna explicación a la mano de cómo y porqué podría suceder tal cosa.

    Comentario por Skeptic — Mayo 16, 2008 @ 11:22 am | Responder

  12. Concuerdo con que los nombres vacuos son un problema abierto para el Millianismo. Sin embargo, no veo que el problema sea irresoluble y mucho menos que de alguna manera éste lo descalifique como una teoría semántica plausible. Por eso no estoy de acuerdo con tu afirmación: ‘el hecho de que no tenga una explicación adecuada de alguno de ellos es suficiente para mostrar que dicha teoría no puede explicar todo lo que se requería de ella.’ Por lo menos no estoy de acuerdo si por ‘no puede’ quieres decir que en principio no puede explicar los casos en cuestión. En lo que sí estamos de acuerdo es que si hubiese una teoría que resolviera los problemas que el Millianismo hasta el momento no ha resuelto, que sea invulnerable a las objeciones Kripkeanas y que ofrezca una explicación más iluminadora de los principios semánticos que gobiernan el lenguaje, deberíamos preferirla por encima del Millianismo. Pero creo que ningún Milliano estaría en desacuerdo con esto.

    Sobre tu ejemplo de Shakespeare, ¿Es ‘Shakespeare’ un designador rígido? Si su contenido es meramente descriptivo, entonces no lo es. Pero, si no lo es, entonces hay 2 opciones: (1) aceptar que ‘Shakespeare’ es un nombre propio y rechazar la tesis de que los nombres propios son designadores rígidos, o (2) rechazar la afirmación de que ‘Shakespeare’ es un nombre propio. Mientras no tengamos argumentos convincentes a favor de la opción que tomemos, dudo que tu ejemplo muestre que ‘un nombre que es genuinamente vacuo no difiere esencialmente de un nombre que sí refiere’.

    Comentario por Eduardo Villanueva Chigne — Mayo 17, 2008 @ 6:40 am | Responder

  13. Concuerdo contigo en que el “no puede” no se sigue del “no lo ha hecho”, en particular respecto del Millianismo y las explicaciones que debe proporcionar. Sin embargo si una determinada solución a un problema, basada en una determinada teoría, resulta incorrecta entonces a menos que no se tenga una nueva solución al mismo la creencia racional en dicha teoría se ve amenazada. Los puzzles semánticos (falla en la sustitución de nombres co-referenciales en contextos intensionales, significado y valor de verdad de nombres vacuos, etc.) son problemas que cualquier teoría semántica debe resolver y son particularmente problemáticos para un milliano. Si el Millianismo no resuelve satisfactoriamente tales puzzles entonces es mejor empezar a buscar un nuevo tipo de teoría que sí los resuelva.

    Sobre lo de ‘Shakespeare’ creo que tal vez no fui lo suficientemente claro. Ese término es un nombre y es además un designador rígido. Pero el hecho de que refiera es algo que la semántica sola no puede garantizar. El hecho de que refiera depende de factores extra-semánticos (definitivamente la existencia o inexistencia de una entidad es un factor extra-semántico). Ese término refiere porque (en parte) el mundo (la parte de él que no involucra al lenguaje) es de una determinada manera (contiene a un objeto que satisface x criterio para que el nombre refiera), pero si de hecho el mundo no hubiera sido de esa manera entonces tal nombre pudiera haber resultado vacuo (¡¡¡nota que no estoy hablando de otro mundo posible en el que [el referente] de tal nombre es tal y cual sino de qué hubiera pasado con el signo [el nombre] en una situación en la que el mundo hubiera sido diferente !!! Los nombres no son cosas que esencialmente refieran, refieren de forma contingente, y así, pudieron resultar vacuos. Se podría decir que estoy considerando un mundo posible en el que hay un lenguaje igual al nuestro (y en el que su semántica también lo es) pero que no es igual al nuestro respecto de lo que tal lenguaje representa (lo que uno de sus nombres, ‘Shakespeare’, representa). Nuestro mundo pudo haber sido justo como ese mundo en que uno de sus nombres no refiriera.

    Ahora bien, si mi crítica al Millianismo es correcta entonces, al menos para nombres vacuos, se requiere asignarles sentidos. Pero es inexplicable que los demás nombres de nuestro lenguaje (los que sí refieren) no tengan sentidos en nuestro mundo cuando en ese otro mundo en el que esos nombres no refieren sí tienen sentidos (pues la semántica del lenguaje del mundo considerado no varía de la semántica de nuestro lenguaje).
    De manera que si se le asignan sentidos a nombres vacuos lo más razonable es asignárselos a los no vacuos.

    Comentario por Skeptic — Mayo 17, 2008 @ 10:41 pm | Responder

  14. Estimado Eduardo:

    No soy filósofo, me interesa la filosofía como complemento a mi afición principal, la literatura.

    Me metí este año a un diplomado en filosofía –con mención a mística y humanismo– en la Universidad Ruiz de Montoya, en Lima.

    En dos semanas, para el curso que nos dicta Jorge Secada, tengo que presentar una breve exposición sobre el contenido en los artículos “The first person”(1975) de E. Anscombe, y “El poder de la primera persona” de Carlos Pereda (en Diánoia, nov.2006).

    Trato de leer los artículos mismos pero no entiendo nada.
    No entiendo ni siquiera por qué el asunto de la primera persona es un problema filosófico particular.

    Buscando en internet sobre este tema encontré tu blog.

    Puedes, por favor, dirigirme hacia artículos que me ayuden a entender este “issue”?

    Puedes darme una pista para poder empezar a leer los artículos seleccionados por Secada?

    Cuál es el problema filosófico alrededor de la primera persona?

    Por favor responde a mi correo: [suprimido]

    Saludos y muchas gracias.

    Ricardo Cassinelli D.

    Comentario por mario cassinelli — Junio 16, 2008 @ 12:29 am | Responder


Canal RSS de los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.