Contenido y Carácter

Julio 24, 2009

Los Dos Kaplan

La influencia del artículo “Demonstratives” de David Kaplan en el desarrollo de la semántica contemporánea ha sido y sigue siendo enorme. En él, Kaplan consiguió hacer lo que Frege (nada menos) intentó sin éxito hacer y que tanto Tarski como Quine sospechaban que no se podría hacer: elaborar una semántica formal adecuada para un lenguaje con expresiones indexicales.

Sin embargo, a pesar de sus indiscutibles méritos, “Demonstratives” contiene una tensión fundamental que ha causado y sigue causando confusión en sus lectores. A mi entender, esta tensión es producto de dos tipos de proyectos potencialmente conflictivos: de un lado tenemos el proyecto del Kaplan-lógico y del otro el proyecto del Kaplan-filósofo.

El proyecto del Kaplan-lógico es el de elaborar un sistema formal, es decir, el de construir un lenguaje formal con expresiones modales e indexicales y formular una semántica veritativo-condicional para el mismo. De otro lado, el proyecto del Kaplan-filósofo es el de hacer uso del sistema formal del Kaplan-lógico a fin de proponer una teoría del significado para el lenguaje natural (en particular, la lengua inglesa).

En general, a fin de lograr su propósito, una teoría del significado para un lenguaje L debe asignar valores semánticos a las expresiones de L. Ambos, el Kaplan-lógico y el Kaplan-filósofo, ven al valor semántico de una oración declarativa S en un contexto C como compuesto de dos elementos: el contenido y el carácter. Para el Kaplan-lógico, tanto el contenido como el carácter de S en C son funciones, f: mientras que el contenido de S en C es una función de las circunstancias de evaluación a las condiciones de verdad de S en C, su carácter es una función del contexto de uso a dicho contenido. En general:

(a1) Contenido: Circunstancias \rightarrow Extensiones

(b1) Carácter: Contextos \rightarrow Contenidos

Esto no es así para el Kaplan-filósofo. Para este último, el contenido de S en C es la proposición estructurada que S expresa en C y el carácter de S en C es una función del contexto de uso a dicha proposición estructurada. Por lo tanto:

(a2) Contenido de S en C: Proposición Estructurada

(b2) Carácter de S en C: Contextos \rightarrow Proposición Estructurada

¿A qué se debe esta discrepancia?

David Lewis en su “Index, Context, and Content” (el cual he releído motivado por un interesante seminario de Dilip Ninan durante el Arché Summer School), nos da elementos que nos permiten tentar una respuesta. Según Lewis, son dos los roles que el valor semántico de una oración tiene que cumplir:

(I) Tiene que comportarse de acuerdo con el Principio de Composicionalidad [“El significado de una oración es una función del significado de sus partes y de la forma como éstas están combinadas sintácticamente”], y

(II) Tiene que determinar las condiciones de verdad de S.

A fin de cumplir el primer rol, el Kaplan-lógico sigue a Frege en construir significados no-saturados como funciones y hace uso de la, por entonces, novedosa técnica del Índice Doble: mientras que el primer índice (el contexto de uso) provee de extensiones a las expresiones del lenguaje sensibles al contexto (‘yo’, ‘hoy’, ‘aquí’, etc.), el segundo índice (las circunstancias de evaluación) hace lo propio con los operadores modales (‘necesariamente’, ‘posiblemente’, etc.), temporales (‘en el futuro’, ‘en el pasado’, etc.) e indéxicos (actualmente (actually), ahora’ (now)). Sin ahondar en los detalles técnicos, simplemente diré que el uso de funciones y la técnica del Índice Doble satisface los requerimientos del Principio de Composicionalidad. El segundo requerimiento también es satisfecho por el sistema formal del Kaplan-lógico: el contenido de S en C es precisamente una función del contexto de uso a las condiciones de verdad de S.

No obstante, el Kaplan-filósofo no está satisfecho con estos alentadores resultados. Él quiere que una teoría del significado para un lenguaje natural no sólo satisfaga (I) y (II), sino que además capture la información expresada por las oraciones de dicho lenguaje en distintos contextos. En otras palabras, el Kaplan-filósofo busca que su teoría del significado además prediga correctamente lo que es dicho (what is said) por las oraciones del lenguaje natural. Así, el Kaplan-filósofo es consciente de que no es lo mismo hablar de las condiciones de verdad de S en C que hablar de la información expresada por S en C: las condiciones de verdad de S en C dependen de la información que S expresa en C.

Esta observación lleva al Kaplan-filósofo a preferir a la proposición estructurada por encima de la función como el tipo de entidad que cumple el rol de ser el contenido semántico de S en C. Y es que a diferencia de una función o un conjunto de mundos posibles, una proposición estructurada es una entidad que al estar compuesta por objetos, propiedades y estructuras sintácticas similares a las de las oraciones que la expresan, es un mejor candidato a ser el tipo de entidad que puede ser sabida, creída, dudada, etc. por agentes cognitivamente limitados como nosotros. Puesto de otro modo, las proposiciones estructuradas, a diferencia de las funciones, los mundos posibles o las condiciones de verdad, pueden jugar el papel de ser los objetos de las actitudes proposicionales.

Muchas de las confusiones con respecto a la semántica de Kaplan que uno encuentra en la literatura contemporánea se deben en gran medida a no tener en cuenta la tensión entre el proyecto del Kaplan-lógico y aquel del Kaplan-filósofo. Esta omisión quizás sea el pecado original de varias de las teorías semánticas actuales que se consideran herederas de la obra de Kaplan.

Julio 16, 2009

200 Años Con Darwin

Archivado en: Eventos — Eduardo Villanueva Chigne @ 5:05 pm
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Hace unos meses atrás, Pablo Quintanilla me comentó que estaba en plena organización de una serie de conferencias interdisciplinarias con motivo del bicentenario de Charles Darwin. Visitando la website del Centro de Estudios Filosóficos de la PUCP, me encuentro con que el programa del evento ya está publicado (aquí). ¡Se ve muy bueno! A continuación reproduzco algunos datos generales sobre el mismo:

Evento: 200 Años Con Charles Darwin. La influencia de Darwin en las diversas áreas de la cultura, a 200 años de su nacimiento y a 150 de la publicación de El Origen De Las Especies.

Fechas: 1-3, 8-10, 15-17 de septiembre, 2009

Hora: 12 m. y 7:00 p.m.

Lugares: Auditorio del Centro Cultural Peruano Británico, Bellavista 531, Miraflores & Auditorio de Humanidades, campus de la PUCP, Av. Universitaria 1801, San Miguel.

Organizan: Centro Cultural Peruano Británico, Departamento de Humanidades, Departamento de Psicología y Centro de Estudios Filosóficos de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Ingreso Libre previa inscripción aquí.

Para mayor información, visite la website del evento (aquí).

Volumen 1 de los Collected Papers de Kripke

Archivado en: Noticias — Eduardo Villanueva Chigne @ 8:15 am
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Me entero vía Logic Matters y Leiter Reports que la Oxford University Press ya anunció la próxima publicación del muy esperado primer volumen de los Collected Papers de Saul Kripke. Ver la Tabla de Contenidos aquí (PDF).

Kripke es uno de los filósofos analíticos más importantes de los últimos 39 años. La filosofía analítica tal y como la conocemos ahora se debe en gran parte a la obra de Kripke. No es sorprendente, pues, que las expectativas en torno a este primer volumen sean enormes (varios de los artículos que contiene son inéditos).

Julio 8, 2009

De Regreso

University of St AndrewsAnoche llegué a Los Angeles después de una intensa semana en el Arché Summer School en la University of St. Andrews y algunos días adicionales en la extraordinariamente bella ciudad natal de David Hume: Edimburgo.

La experiencia en St. Andrews fue excelente. El Arché Summer School consistió en una serie de cursos sobre diversos temas relacionados con las cuatro áreas de investigación en las que actualmente están trabajando los miembros del Grupo Arché: Contextualismo y Relativismo, Conocimiento Básico, Metodología y Fundamentos de la Consecuencia Lógica. Además de la abundante información recibida (aprox. 30 hrs. netas de clase) y las encendidas discusiones filosóficas en el pub hasta altas horas de la noche, el summer school me dio la oportunidad de conocer a filósofos de conocida trayectoria así como a jóvenes filósofos de distintas nacionalidades trabajando en temas afines a mis intereses de investigación. Espero estar compartiendo en este blog algunas ideas surgidas durante mi estadía en St. Andrews.

Creo que la idea de tener escuelas de verano de este tipo es muy buena. A pesar de que en Europa y EEUU las escuelas de verano ya tienen cierto tiempo en distintas disciplinas académicas, las escuelas de verano en filosofía analítica son, hasta donde sé, bastante nuevas. Esto me hace pensar que sería realmente valioso organizar eventos similares a nivel Iberoamérica.

A diferencia de las conferencias y congresos de filosofía, lo que busca un evento de esta naturaleza no es tanto la exposición por parte del instructor de su propio trabajo de investigación en curso (aunque es inevitable no discutir sobre el mismo en algún momento), sino la presentación de las principales teorías, discusiones, problemas, técnicas, argumentos, etc. relacionados con los temas seleccionados. Típicamente, los temas elegidos son temas de investigación de vanguardia y los instructores son especialistas en la materia. Los cursos están dirigidos a una audiencia conformada en su gran mayoría por estudiantes avanzados de doctorado en filosofía o doctores comenzando su carrera académica. En pocas palabras, lo que se busca es dar una introducción intensiva y altamente especializada a una variedad de temas que ocupan actualmente a las mentes más lúcidas del mundo analítico.

Son varias las razones por las que creo que este tipo de eventos son muy útiles. En primer lugar, leer y producir buena filosofía es tremendamente difícil. La filosofía analítica se ha convertido en los últimos treinta años en una actividad altamente especializada que exige de su audiencia un grado de sofisticación técnica y filosófica considerable. Si bien uno puede leer la literatura relevante e instruirse de manera autodidacta en las técnicas y argumentos empleados en muchas áreas de investigación filosófica, hay muchas otras áreas cuya dificultad requiere de la instrucción minuciosa y paciente de un especialista en la materia. Hume - EdimburgoA diferencia de lo que sucede en otras disciplinas académicas, la filosofía analítica casi no tiene libros de texto (con excepción de los textos de lógica y alguna otra notable excepción). Normalmente, uno se ve obligado a aprender, por ejemplo, los rudimentos de la filosofía del lenguaje contemporánea leyendo artículos especializados que ya de por sí presuponen una familiaridad con la literatura relevante y con ciertas herramientas formales complejas. Una escuela de verano (que obviamente no tiene que llevarse a cabo durante el verano) tiene como propósito precisamente suplir estos elementos.

En segundo lugar, el número de publicaciones filosóficas de primera calidad que se produce cada año es tan grande que se ha vuelto humanamente imposible leerlo todo (ni siquiera darle una rápida mirada a todo). Esto nos obliga a restringir nuestras áreas de investigación considerablemente y a dejar de leer mucho material interesantísimo y potencialmente afín con nuestros principales intereses. Al no presuponer una audiencia especializada en los temas a tratar, una escuela de verano es un invalorable recurso de instrucción en aquellas áreas que uno se ve obligado a ignorar.

En tercer lugar, al tener un carácter internacional, una escuela de verano ofrece una oportunidad importante de conocer, discutir, intercambiar ideas, o simplemente socializar con estudiantes avanzados e investigadores consolidados de otras universidades y países cuyos intereses pueden ser muy similares a los propios, pero que muchas veces tienen una formación académica distinta a la propia. Este tipo de intercambio enriquece muchísimo el trabajo que uno mismo lleva a cabo.

En cuarto lugar, dado que se trata de una serie de cursos intensivos (el evento organizado por Arché consistió en 6 hrs. efectivas diarias de instrucción) la inversión de tiempo y dinero es mucho menor a la que uno tendría que hacer de llevar un seminario en alguna universidad extranjera en condiciones normales (además que se podría gestionar algún tipo de ayuda económica para los participantes y/o proveerles alojamiento/alimentación).

Finalmente, pero no por eso menos importante, un evento de esta naturaleza permite conocer distintos lugares, culturas, descubrir distintas comidas típicas, etc. y pasar un buen tiempo con gente tan o más *perturbada* que uno.

Creo que ya es tiempo de pensar seriamente en organizar algo de esta magnitud a nivel Iberoamérica…

Junio 6, 2009

Falibilidad

Archivado en: X Dixit — Eduardo Villanueva Chigne @ 7:50 am
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“I’m greatly indebted to John Bricke, Galen Strawson, and Scott Sturgeon for reading through versions of the book catching a number of first-magnitude errors. If any remain, that’s entirely their fault.”

Jerry Fodor, (2003), Hume Variations.

“I have made the following changes to the circulated text of draft #2. Bibliographical references have been added and the footnotes renumbered. In a few places, a word or a bit of punctuation has been added or a phrase has been moved. I have also corrected a few typographical errors. None of the philosophical errors have been touched.”

David Kaplan, (1989), “Afterthoughts”.

Mayo 22, 2009

¿Significan los Nombres Propios?

Estoy participando en un seminario dictado por David Kaplan sobre su artículo “Words”. Como todos los artículos de Kaplan, éste está repleto de ideas sorprendentes, observaciones agudas, argumentos novedosos y buen sentido del humor. Entre las ideas que sugirió Kaplan ayer, una me sorprendió muchísimo. La idea es la siguiente: Quizás los nombres propios carezcan de significado. Esta idea posiblemente no sorprenda a la mayoría de mortales y con toda razón. Sin embargo, luego de infinitos debates en la filosofía del lenguaje, sobre todo después de Naming and Necessity, la idea –viniendo de Kaplan– sorprende, por decir lo menos. [Kaplan no defendió la idea como suya, sino sólo la mencionó como una alternativa a considerar.]

El tema de discusión era la semántica de los nombres propios. Kaplan distingue entre lo que él llama ‘nombres comunes’ (common currency names) y ‘nombres genéricos’ (generic names). De acuerdo con esta distinción, ‘Aristóteles’ es el nombre genérico tanto del filósofo griego como del magnate griego (Onassis). Sin embargo, el nombre del filósofo y el del magnate son dos nombres comunes distintos. Así, mientras que el nombre genérico ‘Aristóteles’ es uno sólo, hay tantos nombres comunes ‘Aristóteles’ como individuos llamados ‘Aristóteles’ [asumamos, para no complicar más las cosas, que el nombre del filósofo y el del magnate se escriben y pronuncian tal y como lo escribimos y pronunciamos en castellano].

Kaplan sostiene que los nombres genéricos no nombran, no tienen referencia. De hecho, no son nombres propios en sentido estricto y, por lo tanto, no son objeto de estudio de la semántica de los nombres propios o de la lógica. Los nombres que nos interesan en semántica y lógica son los nombres comunes.

Esta manera de distinguir los nombres propios no debe ser confundida con la diferencia tipo/caso (type/token). Por ejemplo, considera la siguiente oración:

(1) Aristóteles fue el maestro de Alejandro Magno y Aristóteles fue el alumno más brillante de Platón.

La oración (1) presenta dos casos (tokens) del nombre común ‘Aristóteles’ (que es uno sólo). Hasta aquí, todo parece ir bien. Sin embargo, ahora considera la siguiente oración:

(2) Aristóteles fue el maestro de Alejandro Magno y Aristóteles se casó con Jacqueline Kennedy.

¿Es la oración (2) verdadera o falsa? Una respuesta en la línea de Kaplan sería: “Depende. Si los dos ‘Aristóteles’ son casos (tokens) de un sólo nombre común, (2) es falsa. Sin embargo, si el primer ‘Aristóteles’ es un caso (token) del nombre común del filósofo y el segundo ‘Aristóteles’ es un caso (token) del nombre común del magnate, (2) es verdadera.” Este mismo razonamiento se aplicaría a (3):

(3) Aristóteles fue el maestro de Alejandro Magno y Aristóteles no fue el maestro de Alejandro Magno.

La oración (3) es contradictoria si y sólo si los dos ‘Aristóteles’ son casos (tokens) de un sólo nombre común. Pero entonces, ¿deberíamos decir que (2) y (3) son ambiguas? De acuerdo con el Millianismo (i.e., la tesis según la cual el significado de un nombre propio es idéntico a su referente), la respuesta pareciera ser “sí”. No obstante, si ésta fuera nuestra respuesta, tendríamos que decir lo mismo de (1), ya que los dos ‘Aristóteles’ podrían ser casos (tokens) de un sólo nombre común, o ser casos (tokens) de dos nombres comunes respectivamente. Pero si esto es así, se sigue que toda oración que contenga ‘Aristóteles’ es ambigua. Peor aún; toda oración que contenga un nombre propio cualquiera (ejm. ‘Juan’, ‘Eduardo’, ‘Rosa’) sería ambigua.

Este resultado es extraño. Es aquí donde la sorpresiva sugerencia de Kaplan adquiere relevancia: “Quizás los nombres propios, como los indexicales, carezcan de significado y sólo tengan reglas de uso.” Claro, si los nombres propios carecen de significado y la ambigüedad es una propiedad de ciertas expresiones con respecto a su significado, se sigue que los nombres propios no son ambiguos. Pero la solución propuesta es doblemente sorprendente: (1) ¡los nombres propios carecen de significado! (2) ¡los indexicales carecen de significado!

En “Demonstratives” Kaplan desarrolla un sistema lógico para lenguajes que contengan indexicales. Allí él sostiene que los indexicales tienen dos tipos de significado: el contenido y el carácter (¿suena familiar?). No voy a entrar en detalles (aquí explico un poco más el tema). Según esta teoría, el carácter de un indexical tal como ‘yo’ es aquello que todo hablante competente tiene que aprender y, por lo tanto, es aquello que comúnmente se considera como el significado de ‘yo’. [De hecho, es el carácter de ‘yo’ lo que un diccionario registra en la entrada para ‘yo’].

Sin embargo, en su conferencia The Meaning of ‘Ouch’ and ‘Oops’ (aquí), Kaplan sugiere que el carácter de ‘yo’ no captura su significado sino su regla de uso. Mas aún, Kaplan sugiere que los indexicales como ‘yo’ u ‘hoy’ se parecen más a ‘hola’ o ‘chao’ que a ‘soltero’ o ‘televisor’; una semántica adecuada para estas expresiones lingüísticas (‘hola’ o ‘chao’) no debería concentrarse en su significado (no tienen) sino en sus reglas de uso.[Para usar competentemente ‘hola’ sólo tienes que saber en qué circunstancias se usa correctamente]. Similarmente, Kaplan sugirió que quizás ésta sea la mejor manera de entender los nombres propios; como carentes de significado pero con reglas de uso.

Esta sugerencia me resulta muy problemática ya que si fuera cierto que los nombres propios carecieran de significado, toda oración declarativa que contenga un nombre propio carecería de valor de verdad o no expresaría una proposición o expresaría una proposición hueca (gappy proposition). Ninguno de estos resultados me parece correcto.

Yo más bien creo que la confusión se debe a la noción de significado. En un sentido coloquial de ‘significado’, es cierto que ‘yo’ u ‘hoy’ carecen de él; lo que aprendemos cuando aprendemos a usarlos correctamente son sus reglas de uso. Sin embargo, en un sentido teórico el significado de una expresión e es la contribución que e hace a las proposiciones que las oraciones que contienen a e expresan. En ese sentido, los indexicales y los nombres propios tienen significado. Es este sentido técnico de ‘significado’ el que nos interesa cuando estudiamos semántica formal y lógica. No creo que Kaplan esté en desacuerdo conmigo en esto. ¿O sí?

Mayo 20, 2009

Uso y Mención

Archivado en: Filosofía del Lenguaje, X Dixit — Eduardo Villanueva Chigne @ 11:29 am
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“To mention Boston we use ‘Boston’ or a synonym, and to mention ‘Boston’ we use ‘ ‘Boston’ ’ or a synonym. ‘ ‘Boston’ ’ contains six letters and just one pair of quotation marks; ‘Boston’ contains six letters and no quotation marks; and Boston contains some 800,000 people.”

W. V. Quine, (1981), Mathematical Logic

Marzo 5, 2009

Yablo Sobre La Verdad (En Parte)

Hace un poco más de una semana se llevó a cabo el congreso anual USC/UCLA organizado por los estudiantes del Ph.D. de ambas instituciones. El evento salió muy bien. Tuvimos cinco presentaciones interesantes de estudiantes de diversas universidades y la ponencia central a cargo de Stephen Yablo (MIT). Yo tuve a mi cargo el comentario de una ponencia en torno al problema de los nombres propios en obras de ficción. Más adelante estaré escribiendo un post sobre este tema. Mientras tanto, quisiera presentar brevemente algunas de las ideas principales defendidas por Yablo en su muy interesante participación.

Desde hace algún tiempo atrás, Yablo ha venido desarrollando una teoría en torno a la noción de ser en parte verdadero (su participación en el I Coloquio Peruano de Filosofía Analítica trató sobre esto). En su ponencia del congreso USC/UCLA, se encargó de usar esta teoría para explicar por qué inferencias como las siguientes suenan mal:

(1) El número de losetas en el piso es par. Por lo tanto, hay números.

(2) Esa es una cebra. Por lo tanto, no es una mula disfrazada.

(3) Tengo una mano. Por lo tanto, no soy un cerebro en una batea.

(4) He cerrado la puerta. Por lo tanto, toda evidencia que pueda haber en contra de la oración ‘He cerrado la puerta’ es engañosa.

La idea de Yablo es básicamente la siguiente: el problema con estas inferencias no es su forma lógica (uno puede formular argumentos válidos a partir de las premisas dadas en favor de las conclusiones). El problema es que las premisas sólo sostienen parte de las conclusiones o las conclusiones cambian el tema de las premisas. Según Yablo, la noción clave para explicar (1)-(4) es la de ser en parte verdadero. Muy brevemente, esta es la manera como Yablo caracteriza la noción en cuestión:

Una hipótesis H es en parte verdadera si y sólo si una parte p de H es totalmente verdadera.

La pregunta ahora es ¿qué se entiende por ‘parte’ en este contexto? Yablo responde así:

p es parte de H si y sólo si (i) p es una consecuencia lógica de H y (ii) p versa sobre el mismo tema que H.

Y ¿qué es el tema de una oración? De acuerdo a Yablo, el tema de una oración S es el conjunto de razones por las cuales S puede ser verdadera o falsa. Así, la manera de determinar el tema de una oración S es preguntarse lo siguiente: ¿Qué razones harían a S verdadera/falsa?

Con estas distinciones en su lugar, Yablo procede a explicar (1)-(4):

Sobre (1): Una parte de la oración ‘El número de losetas en el piso es par’ tiene como tema las losetas en el piso y la otra tiene como tema los números. La razón por la que la oración completa no nos parece especial es porque nuestra atención esta puesta en la parte que versa sobre las losetas. La razón por la que la conclusión nos parece extraña es porque la parte que versa sobre las losetas no implica que haya números.

Sobre (2)-(4): Las inferencias que conforman este grupo tienen la siguiente característica: la conclusión introduce un tema que no es parte de la premisa. Por ejemplo, tomemos (3). A pesar de que la conclusión es una consecuencia de la premisa, ambas versan sobre temas distintos. Pero ¿cómo determinamos que tienen distintos temas? Haciendo dos preguntas: (i) ¿Qué es lo que haría falsa la oración ‘Tengo una mano’?; (ii) ¿Qué es lo que haría falsa la oración ‘No soy un cerebro en una batea’? Puesto que las respuestas a estas preguntas son muy diferentes, tenemos evidencia de que ambas oraciones versan sobre temas distintos. El mismo razonamiento se aplicaría a (2) y (4).

Finalmente, Yablo sugirió que el tema de una oración puede ser sensible al contexto de la siguiente manera: el tema de una oración ordinaria tal como ‘Tengo una mano’ podría cambiar en contextos en los que se han formulado posibles escenarios escépticos (e.g. es posible que esté soñando, es posible que sea un cerebro en una batea, etc.). Como ejemplo de cómo la relación de conocimiento (‘A sabe que p’) pareciera ser sensible a los temas, Yablo dio el siguiente: Cuando uno explica por primera vez el Argumento del Sueño (Descartes), la reacción típica de los alumnos es la de decir algo así como “Es cierto que podría estar soñando, pero no creo estarlo ya que los sueños no son tan vívidos como la experiencia que estoy teniendo en estos momentos.” En otras palabras, ellos están normalmente dispuestos a aceptar (S1):

(S1) Ningún sueño es como la experiencia que estoy teniendo ahora.

Pero admiten tener dudas con respecto a la verdad de (S2):

(S2) Ninguna experiencia como la que estoy teniendo ahora es un sueño.

Sin embargo, ¡(S1) y (S2) son lógicamente equivalentes! ¿Por qué esta inconsistencia? Yablo cree que esto se debe a que (S1) y (S2) tienen temas distintos. Lo que haría falsa a (S1) es encontrar un sueño que sea como la experiencia que estoy teniendo ahora. Lo que haría falsa a (S2) es encontrar una experiencia como la que estoy teniendo ahora que sea un sueño. Mientras que el primer caso es perfectamente concebible y de encontrar un sueño tal nos podríamos dar cuenta de que lo hemos encontrado, de suceder el segundo caso no nos percataríamos de ello. Esto explicaría por qué (S2) es más difícil de saber que (S1) a pesar de que ambas son equivalentes.

Enero 29, 2009

Philpapers

Archivado en: Noticias — Eduardo Villanueva Chigne @ 7:45 am

Esta es una muy buena noticia. Ya salió Philpapers, una nueva website con recursos para la investigación en filosofía. Entre las bondades de Philpapers resalta su creciente base de datos que ya casi llega a los 200,000 artículos y libros, muchos de los cuales son de acceso gratuito. Para visitar la website y registrarse, ver aquí: Philpapers.

Enero 12, 2009

Nuevo Libro de Soames

Archivado en: Noticias — Eduardo Villanueva Chigne @ 9:03 am
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phil-essays-1-soames1

Acaba de llegar mi ejemplar del primer volumen de la colección de artículos de Scott Soames intitulado Natural Language: What It Means & How We Use It. El libro consta de 15 artículos ordenados en 5 secciones: Presuposición, Lenguaje y Competencia Lingüística, Semántica y Pragmática, Descripciones, Significado y Uso: Lecciones para la Interpretación Legal.

La calidad de los artículos de este primer volumen (y de su obra en general) muestra por qué Scott Soames es considerado como uno de los filósofos del lenguaje vivos más importantes que hay. A pesar de que estos artículos han sido publicados con anterioridad en distintos lugares y que los borradores de algunos de ellos pueden ser descargados desde su website, es de suma utilidad tenerlos reunidos en esta colección. Ningún filósofo del lenguaje que se precie de tal debería dejar de leer y estudiar los ensayos compilados en este volumen.

Actualización: El segundo volumen de la serie también ha sido publicado (aquí).

Phil Essays 2 Soames

Enero 5, 2009

Semántica Insensible: Tests de Sensibilidad Contextual

Una de las objeciones centrales de Insensitive Semantics en contra del Contextualismo es que éste es empíricamente inadecuado. La objeción puede ser reconstruida de la siguiente manera:

(P1) Una expresión lingüística e es semánticamente sensible al contexto sólo si los hablantes competentes tienen ciertas intuiciones sobre las oraciones que contienen a e.

(P2) Si una teoría semántica T incluye entre las expresiones semánticamente sensibles al contexto a una expresión e’ acerca de la cual los hablantes competentes no tienen las intuiciones en cuestión, T es empíricamente inadecuada.

(P3) Tanto el Contextualismo Radical como el Moderado incluyen en el conjunto de expresiones lingüísticas semánticamente sensibles al contexto una serie de expresiones sobre las cuales los hablantes competentes no tienen las intuiciones relevantes.

(C) Tanto el Contextualismo Radical como el Moderado son empíricamente inadecuados.

Pero, ¿cuáles son las intuiciones a las que Cappelen y Lepore se refieren? Las intuiciones en cuestión tienen que ver con los resultados de tres tests que los autores diseñan. Según ellos, toda expresión genuinamente sensible al contexto debería pasar dichos tests y todo hablante competente debería estar de acuerdo con el resultado de los mismos. A decir de Cappelen y Lepore, el resultado de este ejercicio es el siguiente: todas las expresiones que el Minimalismo Semántico (la teoría que Cappelen y Lepore defienden) cataloga como semánticamente sensibles al contexto pasan los tres tests. En contraste, las expresiones que el Contextualismo añade a la lista de dichas expresiones no pasan los mismos.

Muy brevemente, los tests son los siguientes:

Test 1: Las expresiones sensibles al contexto tienden a bloquear los reportes desentrecomilladores inter-contextuales indirectos.

Por ejemplo, supongamos que yo emito la siguiente oración: ‘Yo estoy escribiendo este post.’ Si tú reportaras mi emisión diciendo ‘Eduardo dice que yo estoy escribiendo este post’, lo que dirías sería falso. En otras palabras, si tu reporte fuera desentrecomillador inter-contextual indirecto, tu reporte sería falso. En general, puesto que ninguna oración S que contiene ‘yo’ puede ser correctamente reportada por un hablante que no sea el emisor original de S sin cambiar el pronombre personal ‘yo’, esto pondría en evidencia que la expresión ‘yo’ es semánticamente sensible al contexto. Dado que –según Cappelen y Lepore– todos los indexicales obvios (i.e. ‘yo’, tú’, ‘eso’, ‘esto’, ‘aquello’, ‘aquí’, ‘allá’, ‘hoy’, ‘ayer’, etc.) y sólo ellos bloquean (hacen falsos) los reportes desentrecomilladores inter-contextuales indirectos, los autores concluyen que sólo ellos son semánticamente sensibles al contexto. Como el Contextualismo sostiene que los indexicales obvios no son las únicas expresiones semánticamente sensibles al contexto, el Contextualismo es falso.

Test 2: Las expresiones sensibles al contexto tienden a bloquear las descripciones colectivas.

Por ejemplo, supongamos que sabemos que la oración ‘Vanessa partió ayer’ es verdadera en un contexto C y que la oración ‘Álvaro partió ayer’ es verdadera en un contexto C*. Dado que de esto no se sigue que haya un contexto C** en el que la descripción colectiva ‘Vanessa y Álvaro partieron ayer’ sea verdadera, podemos concluir que ‘ayer’ es semánticamente sensible al contexto. Según Cappelen y Lepore, todos los indexicales obvios y sólo ellos tienden a bloquear (hacer falsas) las descripciones colectivas. Puesto que el Contextualismo sostiene que los indexicales obvios no agotan el conjunto de expresiones semánticamente sensibles al contexto, el Contextualismo es falso.

Test 3: Las expresiones sensibles al contexto admiten argumentos de real variación contextual (ARVC).

Los Argumentos de Real Variación Contextual (ARVC) funcionan así. Empecemos por distinguir entre dos tipos de contextos: el Contexto de Narración (Storytelling Context) y el Contexto Meta (Target Context). El Contexto de Narración es el contexto en el que uno imagina o narra diferentes usos de un término e a fin de generar intuiciones sobre su sensibilidad contextual. El Contexto Meta es el contexto imaginado o descrito en el que se usa e. Según este test, si e es sensible al contexto, debería ser posible el usar en el Contexto de Narración una oración S que contenga a e para expresar una proposición verdadera y, al mismo tiempo, mencionar S en el Contexto de Narración para describir una emisión falsa de S en el Contexto Meta. Por ejemplo, el siguiente sería un ARVC para la expresión ‘hoy’:

¡Joshua nunca sabe qué día es! Hace dos días me dijo ‘Hoy es 5 de enero de 2009’. Sin embargo, hoy es 5 de enero de 2009.

En este caso, el Contexto de Narración sería el 5 de enero de 2009, mientras que el Contexto Meta sería el 3 de enero de 2009. Puesto que el ARVC descrito es perfectamente legítimo, podemos concluir que ‘hoy’ es semánticamente sensible al contexto. Según Cappelen y Lepore, sólo se pueden construir ARVCs para los indexicales obvios. Como el Contextualismo sostiene que los indexicales obvios no son las únicas expresiones semánticamente sensibles al contexto, el Contextualismo es falso.

John Hawthorne ha argumentado que estos tests no logran su cometido. A continuación presento algunos problemas que Hawthorne formula en contra de ellos.

Contra el Test 1: Intuitivamente, el término ‘cercano’ es sensible al contexto. Sin embargo, si el Test 1 fuese correcto, esta expresión debería ser contextualmente insensible. Por ejemplo, supongamos que yo estoy en Lima y Sergio en Buenos Aires. Supongamos que estamos conversando por teléfono y Sergio me dice ‘Un restaurante cercano sirve un excelente asado’. Más tarde, me encuentro con Silvia y me pregunta si sé algo sobre Sergio. Yo le cuento sobre las aventuras de Sergio en Buenos Aires y le digo ‘Sergio dijo que un restaurante cercano sirve un excelente asado’. Dado que es obvio en el contexto de nuestra conversación que Sergio está en Buenos Aires y no en Lima, mi reporte desentrecomillador inter-contextual indirecto es intuitivamente verdadero. Pero si esto es así –de acuerdo con Cappelen y Lepore– ‘cercano’ no es sensible al contexto, lo cual va en contra de nuestras intuiciones.

Contra el Test 2: Intuitivamente, las expresiones ‘mi/tu/su derecha’ son sensibles al contexto. No obstante, ciertas oraciones que incluyen estas expresiones no pasan el Test 2. Por lo tanto, si Cappelen y Lepore estuvieran en lo correcto, ‘mi/tu/su derecha’ deberían ser contextualmente insensibles. Por ejemplo, supongamos que Silvia y yo estamos conduciendo nuestros respectivos automóviles el uno hacia el otro. Supongamos que llegada cierta distancia entre nuestros autos nos percatamos de la inminente colisión y tanto Silvia como yo giramos cada uno hacia su derecha, evitando así el impacto. En dicho contexto, las oraciones ‘Silvia giró hacia su derecha’ y ‘Eduardo giró hacia su derecha’ serían verdaderas. Sin embargo –contra las predicciones del Test 2 la descripción colectiva ‘Silvia y Eduardo giraron hacia su derecha’ es intuitivamente verdadera.

Contra el Test 3: De acuerdo a Cappelen y Lepore, la expresión ‘estar listo’ no es semánticamente sensible al contexto. De ser así, no debería ser posible formular un ARVC para esta expresión. Sin embargo, es perfectamente posible formular un ARVC para ‘estar listo’. Por ejemplo:

El día del temido examen de cálculo ha llegado. Joshua está listo. Se la ha pasado estudiando todo el verano, privándose de las actividades propias de las vacaciones. Lucho, quien se ha ofrecido a llevarlo al examen en su auto, lo llama por teléfono y le dice ‘Estoy saliendo hacia tu casa en estos momentos. ¿Estás listo?’ Joshua, que todavía está tomando el desayuno, le miente ‘¡Estoy listo!’.

Dado que podemos construir un ARVC para ‘estar listo’, si esta expresión no es sensible al contexto, el Test 3 es incorrecto.

Tal parece, pues, que los tests que Cappelen y Lepore proponen no cumplen el rol para el que ellos los diseñaron. A pesar de que parecieran funcionar bien con los indexicales puros (o, en su terminología, los indexicales obvios), no sucede lo mismo con ciertos términos que uno tendería intuitivamente a catalogar como sensibles al contexto. Si bien esto no muestra que los tests son completamente inadecuados, sí muestra que no son concluyentes. La razón por la que creo que no son concluyentes es que los tests presuponen una tesis falsa: Los hablantes competentes tienen intuiciones semánticas claras y confiables sobre la sensibilidad contextual de las expresiones que usan. Esta asunción es particularmente evidente en las premisas (P1)-(P3) del argumento con el que inicio este post. Si bien una teoría semántica debería ofrecer una explicación rigurosa y clara de ciertas intuiciones que los hablantes competentes tienen sobre el significado de las expresiones que usan, no es parte de la empresa semántica suponer que los hablantes competentes tienen intuiciones claras y confiables sobre el contenido semántico de las expresiones que usan. En particular, un hablante competente del castellano por el solo hecho de ser competente con el castellano, no tiene por qué tener intuiciones semánticas claras y confiables sobre la sensibilidad contextual de las expresiones que usa. La semántica es una empresa altamente teórica y las discusiones en torno a ella requieren un grado significativo de reflexión y un manejo razonable de ciertas herramientas conceptuales y técnicas que no están al alcance de todo hablante competente.

Diciembre 8, 2008

Semántica Insensible: La Inestabilidad de los Argumentos de Incompleción

Luego de una larga pausa obligada por la apretada agenda académica, retomo la discusión sobre el libro Insensitive Semantics. En el post anterior presenté la estrategia argumentativa que emplean Cappelen y Lepore para refutar tanto el Contextualismo Radical como el Contextualismo Moderado. La idea de los autores es que una vez refutadas estas posturas semánticas, quedaría en pie sólo su teoría semántica predilecta: el Minimalismo Semántico. Como señalé en el post del 9 de Octubre, este argumento por eliminación me parece incorrecto. En todo caso, en este post quiero concentrarme en una de las objeciones que los autores ofrecen en contra del Contextualismo Moderado: la que ellos llaman “la inestabilidad del argumento de incompleción”.

Comencemos, pues, por revisar el argumento de incompleción. Considera las siguientes oraciones:

(1) María está lista.

(2) María está lista para su examen de cálculo.

Según el contextualista moderado, hay una asimetría fundamental entre lo que dicen emisiones de (1) y lo que dicen emisiones de (2): mientras que lo que dicen emisiones de (1) depende fuertemente del contexto de uso, lo que dicen emisiones de (2) no presenta el mismo grado de dependencia. En otras palabras, mientras que no tiene sentido preguntarse por lo que dice (1) fuera del contexto de uso, es perfectamente inteligible hacerse esa pregunta en relación a (2). Dado que tanto (1) como (2) son oraciones sintácticamente bien formadas –razona el contextualista moderado– la diferencia tiene que darse a nivel semántico. En efecto, compara las siguientes oraciones:

(1*) ‘María está lista’ expresa la proposición de que María está lista y es verdadera si y sólo si María está lista.

(2*) ‘María está lista para su examen de cálculo’ expresa la proposición de que María está lista para su examen de cálculo y es verdadera si y sólo si María está lista para su examen de cálculo.

Mientras que (2*) determina las condiciones de verdad de (2), (1*) no hace lo propio con respecto a (1). Según el contextualista moderado, la razón de esto es obvia: no hay tal cosa como la proposición de que María está lista simpliciter. Así, el contextualista moderado concluye que mientras que el contenido semántico de la oración (2) es una proposición, el contenido semántico de (1) es una entidad sub-proposicional (i.e. una forma lógica incompleta o un esqueleto semántico o un esquema proposicional, etc.). Puesto de otra manera, el contextualista moderado concluye que mientras que la oración (2) es semánticamente completa, la oración (1) es semánticamente incompleta o, lo que es lo mismo, semánticamente sensible al contexto.

La objeción que Cappelen y Lepore formulan en contra de este razonamiento es básicamente la siguiente. Ellos sostienen que si el argumento de incompleción fuese correcto, entonces nos veríamos racionalmente obligados a sostener que virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural expresan contenidos sub-proposicionales, i.e. que virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural son semánticamente sensibles al contexto. Sin embargo, este resultado es claramente inaceptable (ver post anterior).

La pregunta clave para los autores es: ¿Qué principio justifica el que (1) y no (2) sea semánticamente incompleta? La respuesta inmediata para Cappelen y Lepore es “ninguno”. Cappelen y Lepore creen que lo que lleva al contextualista moderado a sostener la tesis de que (1) es semánticamente incompleta, es que (1*) no responde a la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’. Sin embargo –continúa la objeción– nada nos impide plantear preguntas similares con respecto a (2*): dado que hay un número indeterminado de formas en las que María podría estar lista para su examen de cálculo, el contextualista moderado debería concluir que (2*) tampoco determina las condiciones de verdad de (2) y que, por lo tanto, (2) es también semánticamente incompleta o semánticamente sensible al contexto. Puesto que este mismo razonamiento es, en principio, aplicable a virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural, Cappelen y Lepore concluyen que el argumento de incompleción (i.e. la tesis de que ciertas oraciones declarativas sin indexicales expresan contenidos sub-proposicionales) es inestable, i.e. nos lleva inexorablemente al Contextualismo Radical.

Creo que la objeción de Cappelen y Lepore es fallida por varias razones. La más clara es la siguiente: los autores asumen que la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’ formulada en relación a (1) es semánticamente tan relevante como preguntas tales como ‘¿Qué tan lista está María para su examen de cálculo?’, ‘¿Está lista para su examen de cálculo porque ha estudiado lo suficiente?’, ‘¿Está lista porque ya está en el lugar del examen?’, ‘¿Está lista psicológicamente para su examen de cálculo?’, etc. formuladas en relación a (2). Basados en la asunción de que siempre podemos continuar haciendo preguntas de este tipo antes de establecer el valor de verdad de una oración cualquiera, los autores concluyen que permitir que ciertas oraciones expresen contenidos sub-proposicionales es abrirle las puertas al Contextualismo Radical.

Es cierto que uno puede seguir haciendo preguntas de este tipo en relación a oraciones tales como (2) que uno no consideraría semánticamente sensibles al contexto. Sin embargo, creo que estas preguntas no son relevantes desde un punto de vista semántico. La razón por la cual la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’ formulada en relación a (1) es semánticamente relevante y no la pregunta ‘¿Qué tan lista está María para su examen de cálculo?’ formulada en relación a (1) o (2), es que la relación de estar listo es diádica; se aplica típicamente a pares de objetos o individuos y eventos en general. No es gratuito, pues, que ante una emisión de (1), un hablante competente que no sepa nada sobre el contexto de uso se pregunte inmediatamente ¿para qué está lista María? y no sienta la misma necesidad de hacerse las otras preguntas mencionadas. Si esto es así, entonces no veo por qué sostener que (1) es semánticamente incompleta o semánticamente sensible al contexto implique sostener que (2) también lo sea. De otro lado, si bien es cierto que hasta el momento no se ha formulado un principio que distinga claramente entre oraciones semánticamente completas y oraciones semánticamente incompletas, no se sigue de esto que tal diferencia no exista o no sea importante. En todo caso, el que haya o no un principio tal es todavía una pregunta abierta para la semántica.

Octubre 18, 2008

Semántica Insensible: Contextualismo Radical y Contextualismo Moderado

El blanco principal de las críticas de Cappelen y Lepore es el Contextualismo Radical (CR). De acuerdo a los autores, CR es la conjunción de las siguientes tesis:

(CR1) Ninguna oración del lenguaje natural expresa semánticamente una proposición.

(CR2) Toda oración del lenguaje natural expresa semánticamente sólo un contenido sub-proposicional (por ejemplo, una forma lógica incompleta, un esqueleto semántico, un esquema proposicional, etc.).

(CR3) Sólo una emisión (utterance) de una oración del lenguaje natural puede expresar semánticamente una proposición y puede tener condiciones de verdad.

CR es insostenible por varias razones. Entre las más obvias está la falsedad de (CR2). Considera las siguientes oraciones:

(1) Mario Vargas Llosa es Mario Vargas Llosa.

(2) Saul Kripke es un ser pensante y no es un ser pensante.

Si (CR2) fuera verdadera, (1) y (2) serían semánticamente incompletas. Si (1) y (2) fueran semánticamente incompletas, no tendrían condiciones de verdad. Sin embargo, (1) es necesariamente verdadera y (2) es necesariamente falsa. Por lo tanto, (CR2) no es verdadera. Si (CR2) no es verdadera, entonces la conjunción de (CR1), (CR2) y (CR3) no es verdadera. Dado que CR es la conjunción de dichas tesis, CR no es verdadero.

No es sorprendente, pues, que (casi) nadie defienda CR. Cabe entonces preguntarse ¿Por qué Cappelen y Lepore dedican tantos capítulos a refutar CR? La sorprendente respuesta es más o menos la siguiente: “Si bien (casi) nadie defiende CR, varios filósofos defienden una versión moderada del Contextualismo. No obstante, si dicho Contextualismo Moderado fuera verdadero, entonces CR tendría que ser verdadero. Como CR es falso, el Contextualismo Moderado también es falso.” Pero, ¿qué entienden Cappelen y Lepore por ‘Contextualismo Moderado’? Según los autores, el Contextualismo Moderado (CM) puede ser caracterizado como la conjunción de las siguientes tesis:

(CM1) Las expresiones del Conjunto Básico [ver post anterior] no agotan las fuentes de la sensibilidad contextual semántica.

(CM2) No todas las oraciones del lenguaje natural expresan semánticamente proposiciones o tienen condiciones de verdad. Algunas oraciones expresan semánticamente un contenido sub-proposicional (por ejemplo, una forma lógica incompleta, un esqueleto semántico, un esquema proposicional, etc.).

(CM3) Sólo las emisiones (utterances) de aquellas oraciones semánticamente incompletas expresan semánticamente una proposición y tienen condiciones de verdad.

Cappelen y Lepore sostienen que existen dos tipos de argumentos en favor de CM: (i) argumentos que cambian el contexto (context shifting arguments) y (ii) argumentos de incompleción (incompleteness arguments). Sin embargo, los autores sostienen que ambos tipos de argumentos son inestables, es decir, si dichos argumentos determinan si una expresión cualquiera del lenguaje natural es semánticamente sensible al contexto, entonces deberíamos inferir que toda expresión del lenguaje natural es semánticamente sensible al contexto. Dado que aceptar esto último sería aceptar CR, los autores concluyen que el Contextualismo Moderado lleva inexorablemente al Contextualismo Radical.

Este paso del Contextualismo Moderado al Contextualismo Radical es fundamental en el argumento general del libro. De estar en lo correcto, Cappelen y Lepore matarían dos pájaros de un tiro y puesto que -según ellos- sólo son tres las posibles teorías semánticas entre las que uno puede elegir, la teoría que ellos defienden sería la única opción viable. [En el post anterior sostengo que esta afirmación es falsa].

En el próximo post estaré revisando estos argumentos.

Octubre 9, 2008

Semántica Insensible: El Argumento General

Luego de leer los dos primeros capítulos de Insensitive Semantics y de darle una mirada general al libro, me parece que éste es el argumento general del mismo:

(P1) Hay sólo tres categorías a las que una teoría semántica puede pertenecer: (1) el Contextualismo Radical, (2) el Contextualismo Moderado y (3) el Minimalismo Semántico.

(P2) El Contextualismo Moderado implica al Contextualismo Radical.

(P3) El Contextualismo Radical es falso.

(C1) El Contextualismo Moderado es falso.

(P4) La mejor explicación de los fenómenos lingüísticos que tanto el Contextualismo Radical como el Contextualismo Moderado no pueden explicar es dada por el Minimalismo Semántico junto con el Pluralismo de los Actos de Habla.

(P5) Es razonable creer que las teorías que ofrecen la mejor explicación de estos fenómenos lingüísticos son verdaderas.

(C2) Es razonable creer que el Minimalismo Semántico junto con el Pluralismo de los Actos de Habla son verdaderos.

¿Por qué los autores creerían que (P1) es verdadera? [La hipótesis de que Cappelen y Lepore creen que (P1) es verdadera se ve reforzada por el hecho de que su primer argumento en favor del Minimalismo Semántico es un argumento por eliminación. Ver p. 151]. Al parecer, el razonamiento sería el siguiente: Definamos ‘Conjunto Básico’ como el conjunto de las expresiones del lenguaje natural que son indiscutiblemente sensibles al contexto. El Conjunto Básico será pues el conjunto de los indexicales obvios (‘yo’, tú’, ‘eso’, ‘esto’, ‘aquello’, ‘aquí’, ‘allá’, ‘hoy’, ‘ayer’, etc.). Una vez definido el Conjunto Básico, son sólo tres las posibles posturas que uno puede tomar: (a) Las únicas expresiones del lenguaje natural sensibles al contexto son aquellas que constituyen el Conjunto Básico, (b) El Conjunto Básico es un subconjunto propio del conjunto de expresiones del lenguaje natural que son sensibles al contexto, (c) El conjunto de expresiones del lenguaje natural que son sensibles al contexto es el conjunto de todas las expresiones del lenguaje natural. La alternativa (a) es defendida por el Minimalismo Semántico, la alternativa (b) es defendida por el Contextualismo Moderado y la alternativa (c) es defendida por el Contextualismo Radical. Dado que estas alternativas son exhaustivas, (P1) es verdadera.

El problema que tengo con (P1) es el siguiente: el razonamiento descrito sería correcto sólo si las teorías semánticas en cuestión se limitaran a afirmar y defender las opciones (a), (b) o (c). Sin embargo, las teorías mencionadas no se limitan a esto. Esto es claro cuando los autores, por ejemplo, describen el Minimalismo Semántico. De acuerdo a Cappelen y Lepore, el Minimalismo Semántico es la teoría según la cual el contenido semántico de una oración S es (i) la proposición contextualmente invariable que todas las emisiones de S comparten y (ii) es la proposición que puede ser entendida y reportada correctamente por un hablante que ignora completamente el contexto en el que la emisión original de S tuvo lugar. Además, el Minimalismo Semántico sostiene que (iii) toda sensibilidad semántica al contexto es gramaticalmente activada.

A menos que (i), (ii) y (iii) se deriven lógicamente sólo de la opción (a) [‘Las únicas expresiones del lenguaje natural sensibles al contexto son aquellas que constituyen el Conjunto Básico’], (P1) es falsa. Entre las razones que tengo para creer que (i), (ii) y (iii) no se derivan lógicamente sólo de la opción (a) está la siguiente: la proposición de la que hablan tanto (i) como (ii) es una proposición completa, es decir, una proposición cuyas condiciones de verdad y cuyo valor de verdad son especificables independientemente de todo contexto de uso. Sin embargo, esta no es la única manera (y sospecho que tampoco la mejor manera) en la que uno puede aceptar y defender la alternativa (a). Uno podría sostener que ciertas oraciones del lenguaje natural expresan semánticamente proposiciones incompletas, es decir, proposiciones cuyas condiciones de verdad y cuyo valor de verdad no son especificables independientemente de todo contexto de uso. Por ejemplo, uno podría argumentar que la oración ‘Carla está lista’ expresa una proposición incompleta. Esto no implica sostener que la oración ‘Carla está lista’ es semánticamente sensible al contexto (contrariamente a la acusación de Cappelen y Lepore). Uno puede sostener que dicha oración es semánticamente insensible al contexto, es decir, que expresa la misma proposición incompleta en todos los contextos en los que puede ser enunciada. Según esta alternativa, la proposición incompleta en cuestión sería pragmáticamente completada de acuerdo con el contexto de uso.

En fin, estoy seguro de que estos temas serán relevantes más adelante en el libro.

Octubre 8, 2008

Semántica Insensible

Ya tengo en mis manos el libro de Cappelen y Lepore “Insensitive Semantics: A Defense Of Semantic Minimalism And Speech Act Pluralism”. El libro tiene por lo menos dos propósitos claros: (i) refutar toda forma de contextualismo semántico y (ii) defender tanto el minimalismo semántico como el pluralismo de los actos de habla (tal y como dice el título del libro). Muy brevemente, y sólo con el ánimo de dar una simple idea de lo que las mencionadas teorías proponen, el minimalismo semántico sostiene que las únicas expresiones del lenguaje natural cuyo contenido semántico (significado) depende del contexto en el que son enunciadas son los indexicales obvios, es decir, (a) los pronombres personales (‘yo’, tú’, ‘él’, ‘ella’, etc.), (b) los demostrativos (‘eso’, ‘esto’, ‘aquello’, etc.) y (c) adverbios tales como ‘aquí’, ‘allá’, ‘hoy’, ‘ayer’, etc. Fuera de ellas, no existe otra expresión semánticamente sensible al contexto.

A esta teoría (defendida por los autores) se oponen dos formas de contextualismo semántico: (a) el contextualismo radical y (b) el contextualismo moderado. De acuerdo al contextualismo radical, el contenido semántico (significado) de toda expresión del lenguaje natural varía de acuerdo con el contexto de su enunciación. De acuerdo al contextualismo moderado, el contenido semántico (significado) de algunas expresiones que no son miembros del conjunto de los indexicales obvios varía de acuerdo con el contexto de su enunciación. Entre estas expresiones semánticamente sensibles al contexto estarían: (a) adjetivos comparativos (‘alto’, ‘rico’, ‘urgente’, etc.), (b) cuantificadores (en expresiones tales como ‘todos los alumnos’, ‘ninguna persona’, ‘la patria’, etc.), (c) atribuciones de saber (‘Juan sabe que el banco atenderá hoy’), (d) atribuciones morales (‘bueno’, ‘malo’, ‘permisible’, etc.), (e) reportes del clima (‘Está lloviendo’), entre otras.

Dado que el contextualismo semántico está de moda en diversos círculos filosóficos y que no me resulta persuasivo (es más, me parece equivocado), el libro promete ser muy interesante. Así que mi plan es leerlo y escribir algunos comentarios sobre el mismo en el blog.

Septiembre 26, 2008

Kripke Dixit

Archivado en: X Dixit — Eduardo Villanueva Chigne @ 10:26 am
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“It is very much the lazy man’s approach in philosophy to posit ambiguities when in trouble. If we face a putative counterexample to our favorite philosophical thesis, it is always open to us to protest that some key term is being used in a special sense, different from its use in the thesis. We may be right, but the ease of the move should counsel a policy of caution: Do not posit an ambiguity unless you are really forced to, unless there are really compelling theoretical or intuitive grounds to suppose that an ambiguity really is present.”

Kripke, Saul (1977), “Speaker’s Reference and Semantic Reference”

Septiembre 20, 2008

Semántica del Uso – Video

Hay dos grandes tradiciones filosóficas en el estudio de la semántica: la tradición Formalista (Frege, Russell, Tarski, Carnap, Church y Kripke) y la tradición Anti-Formalista (Wittgenstein II, Strawson, Austin y Grice). Mientras los primeros estaban principalmente interesados en los lenguajes formales, el foco de atención de los segundos eran los lenguajes naturales.

De más está decir que los desacuerdos entre estas dos tradiciones filosóficas son múltiples. Sin embargo, si hay algo en lo que ambas están de acuerdo, es en lo siguiente: los métodos formales de la semántica teórica no son útiles para el estudio de términos del lenguaje natural tales como los peyorativos, diminutivos, interjecciones y epítetos en general. David Kaplan -el filósofo indirectamente responsable del nombre de este blog- no está de acuerdo. En el interesante video que sigue a continuación (The Meaning of ‘Ouch’ and ‘Oops’), Kaplan defiende la controvertida idea de que los métodos de la semántica formal pueden ser usados fructíferamente en el estudio de estos términos.

Septiembre 13, 2008

Racionalidad y Contradicción

Considera el siguiente principio (R):

(R) Si un agente racional A entiende las oraciones S y S* y está dispuesto a aceptarlas sincera y reflexivamente, entonces A no tiene creencias contradictorias en virtud de dicha disposición.

Lo que (R) dice, en otras palabras, es que si un agente tiene creencias contradictorias en virtud de su disposición a aceptar sincera y reflexivamente dos oraciones que él entiende, entonces dicho agente no es racional. A pesar de su plausibilidad, creo que hay razones fuertes para pensar que el principio (R) es falso. A continuación menciono dos objeciones que se las he escuchado a Scott Soames y que encuentro interesantes:

(A) Reportes de Actitudes Proposicionales en Primera Persona

Supongamos que Sara -quien es una hablante racional y competente del castellano- está dispuesta a aceptar sincera y reflexivamente la oración (1):

(1) Lewis Carroll escribió Alicia en el País de las Maravillas.

Sin embargo, supongamos que Sara no sabe que el matemático Charles Dodgson era Lewis Carroll. Dada la ignorancia de Sara, supongamos que ella está dispuesta a aceptar sincera y reflexivamente la oración (2):

(2) Charles Dodgson no escribió Alicia en el País de las Maravillas.

Si este escenario es posible, entonces Lewis Carroll diría la verdad al enunciar (3):

(3) Sara cree que yo escribí Alicia en el País de las Maravillas y también cree que yo no escribí Alicia en el País de las Maravillas.

Pero si (3) es verdadera, entonces Sara tiene creencias contradictorias a pesar de ser una hablante racional y competente del castellano. Dado que (3) dicha por Lewis Carroll es verdadera, el principio (R) es falso.

(B) Cuantificación en Actitudes Proposicionales

Volvamos al escenario descrito en el punto anterior. Si Sara está dispuesta a aceptar sincera y reflexivamente la oración (1), entonces (1*) es verdadera:

(1*) \existsx [Sara cree que (x escribió Alicia en el País de las Maravillas)]

Similarmente, si Sara está dispuesta a aceptar sincera y reflexivamente la oración (2), entonces (2*) es verdadera:

(2*) \existsy [Sara cree que ~ (y escribió Alicia en el País de las Maravillas)]

Sin embargo, como Lewis Carroll es Charles Dodgson, (4) es verdadera:

(4) \existsx \existsy [x = y & Sara cree que (x escribió Alicia en el País de las Maravillas) & Sara cree que ~ (y escribió Alicia en el País de las Maravillas)]

Pero (4) es verdadera cuando x e y tienen el mismo valor. Dado que (4) es un reporte correcto y verdadero, Sara tiene creencias contradictorias a pesar de ser una hablante racional y competente del castellano. Por lo tanto, el principio (R) es falso.

Septiembre 2, 2008

Filosofía Analítica en Lima

Archivado en: Misceláneos — Eduardo Villanueva Chigne @ 10:39 am
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Ya estoy nuevamente en Los Angeles luego de pasar 2 semanas muy agradables en Lima. Además del placer de volver a ver a la familia y los viejos amigos, tuve el gusto de conocer a profesores y estudiantes de filosofía tanto peruanos como extranjeros. También tuve la oportunidad de discutir temas filosóficos de mi particular interés y recibir observaciones muy sugerentes sobre mi trabajo. Un agradecimiento especial a todos ellos.

Pueden encontrar algunas fotos del I Coloquio Peruano de Filosofía Analítica aquí.

Pensando en voz alta: ¡Qué bien se come en Lima!

Agosto 7, 2008

Camino a Lima

Archivado en: Eventos — Eduardo Villanueva Chigne @ 9:16 am
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En pocas horas estaré abordando el avión que me llevará a Lima. Será una visita relativamente corta pero, espero, bastante productiva. Aparte de disfrutar de la compañía de familiares y amigos, así como de deleitar el paladar con la comida peruana, el plan inicial es asistir al III Seminario Internacional de Epistemología Analítica y presentar una ponencia en el I Coloquio Peruano de Filosofía Analítica (ver el programa aquí). Así que allá nos vemos…

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