Contenido y Carácter

Julio 8, 2009

De Regreso

University of St AndrewsAnoche llegué a Los Angeles después de una intensa semana en el Arché Summer School en la University of St. Andrews y algunos días adicionales en la extraordinariamente bella ciudad natal de David Hume: Edimburgo.

La experiencia en St. Andrews fue excelente. El Arché Summer School consistió en una serie de cursos sobre diversos temas relacionados con las cuatro áreas de investigación en las que actualmente están trabajando los miembros del Grupo Arché: Contextualismo y Relativismo, Conocimiento Básico, Metodología y Fundamentos de la Consecuencia Lógica. Además de la abundante información recibida (aprox. 30 hrs. netas de clase) y las encendidas discusiones filosóficas en el pub hasta altas horas de la noche, el summer school me dio la oportunidad de conocer a filósofos de conocida trayectoria así como a jóvenes filósofos de distintas nacionalidades trabajando en temas afines a mis intereses de investigación. Espero estar compartiendo en este blog algunas ideas surgidas durante mi estadía en St. Andrews.

Creo que la idea de tener escuelas de verano de este tipo es muy buena. A pesar de que en Europa y EEUU las escuelas de verano ya tienen cierto tiempo en distintas disciplinas académicas, las escuelas de verano en filosofía analítica son, hasta donde sé, bastante nuevas. Esto me hace pensar que sería realmente valioso organizar eventos similares a nivel Iberoamérica.

A diferencia de las conferencias y congresos de filosofía, lo que busca un evento de esta naturaleza no es tanto la exposición por parte del instructor de su propio trabajo de investigación en curso (aunque es inevitable no discutir sobre el mismo en algún momento), sino la presentación de las principales teorías, discusiones, problemas, técnicas, argumentos, etc. relacionados con los temas seleccionados. Típicamente, los temas elegidos son temas de investigación de vanguardia y los instructores son especialistas en la materia. Los cursos están dirigidos a una audiencia conformada en su gran mayoría por estudiantes avanzados de doctorado en filosofía o doctores comenzando su carrera académica. En pocas palabras, lo que se busca es dar una introducción intensiva y altamente especializada a una variedad de temas que ocupan actualmente a las mentes más lúcidas del mundo analítico.

Son varias las razones por las que creo que este tipo de eventos son muy útiles. En primer lugar, leer y producir buena filosofía es tremendamente difícil. La filosofía analítica se ha convertido en los últimos treinta años en una actividad altamente especializada que exige de su audiencia un grado de sofisticación técnica y filosófica considerable. Si bien uno puede leer la literatura relevante e instruirse de manera autodidacta en las técnicas y argumentos empleados en muchas áreas de investigación filosófica, hay muchas otras áreas cuya dificultad requiere de la instrucción minuciosa y paciente de un especialista en la materia. Hume - EdimburgoA diferencia de lo que sucede en otras disciplinas académicas, la filosofía analítica casi no tiene libros de texto (con excepción de los textos de lógica y alguna otra notable excepción). Normalmente, uno se ve obligado a aprender, por ejemplo, los rudimentos de la filosofía del lenguaje contemporánea leyendo artículos especializados que ya de por sí presuponen una familiaridad con la literatura relevante y con ciertas herramientas formales complejas. Una escuela de verano (que obviamente no tiene que llevarse a cabo durante el verano) tiene como propósito precisamente suplir estos elementos. En segundo lugar, el número de publicaciones filosóficas de primera calidad que se produce cada año es tan grande que se ha vuelto humanamente imposible leerlo todo (ni siquiera darle una rápida mirada a todo). Esto nos obliga a restringir nuestras áreas de investigación considerablemente y a dejar de leer mucho material interesantísimo y potencialmente afín con nuestros principales intereses. Al no presuponer una audiencia especializada en los temas a tratar, una escuela de verano es un invalorable recurso de instrucción en aquellas áreas que uno se ve obligado a ignorar. En tercer lugar, al tener un carácter internacional, una escuela de verano ofrece una oportunidad importante de conocer, discutir, intercambiar ideas, o simplemente socializar con estudiantes avanzados e investigadores consolidados de otras universidades y países cuyos intereses pueden ser muy similares a los propios, pero que muchas veces tienen una formación académica distinta a la propia. Este tipo de intercambio enriquece muchísimo el trabajo que uno mismo lleva a cabo. En cuarto lugar, dado que se trata de una serie de cursos intensivos (el evento organizado por Arché consistió en 6 hrs. efectivas diarias de instrucción) la inversión de tiempo y dinero es mucho menor a la que uno tendría que hacer de llevar un seminario en alguna universidad extranjera en condiciones normales (además que se podría gestionar algún tipo de ayuda económica para los participantes y/o proveerles alojamiento/alimentación). Finalmente, pero no por eso menos importante, un evento de esta naturaleza permite conocer distintos lugares, culturas, descubrir distintas comidas típicas, etc. y pasar un buen tiempo con gente tan o más *perturbada* que uno.

Creo que ya es tiempo de pensar seriamente en organizar algo de esta magnitud a nivel Iberoamérica…

Junio 6, 2009

Falibilidad

Archivado en: X Dixit — Eduardo Villanueva Chigne @ 7:50 am
Tags: , ,

“I’m greatly indebted to John Bricke, Galen Strawson, and Scott Sturgeon for reading through versions of the book catching a number of first-magnitude errors. If any remain, that’s entirely their fault.”

Jerry Fodor, (2003), Hume Variations.

“I have made the following changes to the circulated text of draft #2. Bibliographical references have been added and the footnotes renumbered. In a few places, a word or a bit of punctuation has been added or a phrase has been moved. I have also corrected a few typographical errors. None of the philosophical errors have been touched.”

David Kaplan, (1989), “Afterthoughts”.

Mayo 22, 2009

¿Significan los Nombres Propios?

Estoy participando en un seminario dictado por David Kaplan sobre su artículo “Words”. Como todos los artículos de Kaplan, éste está repleto de ideas sorprendentes, observaciones agudas, argumentos novedosos y buen sentido del humor. Entre las ideas que sugirió Kaplan ayer, una me sorprendió muchísimo. La idea es la siguiente: Quizás los nombres propios carezcan de significado. Esta idea posiblemente no sorprenda a la mayoría de mortales y con toda razón. Sin embargo, luego de infinitos debates en la filosofía del lenguaje, sobre todo después de Naming and Necessity, la idea –viniendo de Kaplan– sorprende, por decir lo menos. [Kaplan no defendió la idea como suya, sino sólo la mencionó como una alternativa a considerar.]

El tema de discusión era la semántica de los nombres propios. Kaplan distingue entre lo que él llama ‘nombres comunes’ (common currency names) y ‘nombres genéricos’ (generic names). De acuerdo con esta distinción, ‘Aristóteles’ es el nombre genérico tanto del filósofo griego como del magnate griego (Onassis). Sin embargo, el nombre del filósofo y el del magnate son dos nombres comunes distintos. Así, mientras que el nombre genérico ‘Aristóteles’ es uno sólo, hay tantos nombres comunes ‘Aristóteles’ como individuos llamados ‘Aristóteles’ [asumamos, para no complicar más las cosas, que el nombre del filósofo y el del magnate se escriben y pronuncian tal y como lo escribimos y pronunciamos en castellano].

Kaplan sostiene que los nombres genéricos no nombran, no tienen referencia. De hecho, no son nombres propios en sentido estricto y, por lo tanto, no son objeto de estudio de la semántica de los nombres propios o de la lógica. Los nombres que nos interesan en semántica y lógica son los nombres comunes.

Esta manera de distinguir los nombres propios no debe ser confundida con la diferencia tipo/caso (type/token). Por ejemplo, considera la siguiente oración:

(1) Aristóteles fue el maestro de Alejandro Magno y Aristóteles fue el alumno más brillante de Platón.

La oración (1) presenta dos casos (tokens) del nombre común ‘Aristóteles’ (que es uno sólo). Hasta aquí, todo parece ir bien. Sin embargo, ahora considera la siguiente oración:

(2) Aristóteles fue el maestro de Alejandro Magno y Aristóteles se casó con Jacqueline Kennedy.

¿Es la oración (2) verdadera o falsa? Una respuesta en la línea de Kaplan sería: “Depende. Si los dos ‘Aristóteles’ son casos (tokens) de un sólo nombre común, (2) es falsa. Sin embargo, si el primer ‘Aristóteles’ es un caso (token) del nombre común del filósofo y el segundo ‘Aristóteles’ es un caso (token) del nombre común del magnate, (2) es verdadera.” Este mismo razonamiento se aplicaría a (3):

(3) Aristóteles fue el maestro de Alejandro Magno y Aristóteles no fue el maestro de Alejandro Magno.

La oración (3) es contradictoria si y sólo si los dos ‘Aristóteles’ son casos (tokens) de un sólo nombre común. Pero entonces, ¿deberíamos decir que (2) y (3) son ambiguas? De acuerdo con el Millianismo (i.e., la tesis según la cual el significado de un nombre propio es idéntico a su referente), la respuesta pareciera ser “sí”. No obstante, si ésta fuera nuestra respuesta, tendríamos que decir lo mismo de (1), ya que los dos ‘Aristóteles’ podrían ser casos (tokens) de un sólo nombre común, o ser casos (tokens) de dos nombres comunes respectivamente. Pero si esto es así, se sigue que toda oración que contenga ‘Aristóteles’ es ambigua. Peor aún; toda oración que contenga un nombre propio cualquiera (ejm. ‘Juan’, ‘Eduardo’, ‘Rosa’) sería ambigua.

Este resultado es extraño. Es aquí donde la sorpresiva sugerencia de Kaplan adquiere relevancia: “Quizás los nombres propios, como los indexicales, carezcan de significado y sólo tengan reglas de uso.” Claro, si los nombres propios carecen de significado y la ambigüedad es una propiedad de ciertas expresiones con respecto a su significado, se sigue que los nombres propios no son ambiguos. Pero la solución propuesta es doblemente sorprendente: (1) ¡los nombres propios carecen de significado! (2) ¡los indexicales carecen de significado!

En “Demonstratives” Kaplan desarrolla un sistema lógico para lenguajes que contengan indexicales. Allí él sostiene que los indexicales tienen dos tipos de significado: el contenido y el carácter (¿suena familiar?). No voy a entrar en detalles (aquí explico un poco más el tema). Según esta teoría, el carácter de un indexical tal como ‘yo’ es aquello que todo hablante competente tiene que aprender y, por lo tanto, es aquello que comúnmente se considera como el significado de ‘yo’. [De hecho, es el carácter de ‘yo’ lo que un diccionario registra en la entrada para ‘yo’].

Sin embargo, en su conferencia The Meaning of ‘Ouch’ and ‘Oops’ (aquí), Kaplan sugiere que el carácter de ‘yo’ no captura su significado sino su regla de uso. Mas aún, Kaplan sugiere que los indexicales como ‘yo’ u ‘hoy’ se parecen más a ‘hola’ o ‘chao’ que a ‘soltero’ o ‘televisor’; una semántica adecuada para estas expresiones lingüísticas (‘hola’ o ‘chao’) no debería concentrarse en su significado (no tienen) sino en sus reglas de uso.[Para usar competentemente ‘hola’ sólo tienes que saber en qué circunstancias se usa correctamente]. Similarmente, Kaplan sugirió que quizás ésta sea la mejor manera de entender los nombres propios; como carentes de significado pero con reglas de uso.

Esta sugerencia me resulta muy problemática ya que si fuera cierto que los nombres propios carecieran de significado, toda oración declarativa que contenga un nombre propio carecería de valor de verdad o no expresaría una proposición o expresaría una proposición hueca (gappy proposition). Ninguno de estos resultados me parece correcto.

Yo más bien creo que la confusión se debe a la noción de significado. En un sentido coloquial de ‘significado’, es cierto que ‘yo’ u ‘hoy’ carecen de él; lo que aprendemos cuando aprendemos a usarlos correctamente son sus reglas de uso. Sin embargo, en un sentido teórico el significado de una expresión e es la contribución que e hace a las proposiciones que las oraciones que contienen a e expresan. En ese sentido, los indexicales y los nombres propios tienen significado. Es este sentido técnico de ‘significado’ el que nos interesa cuando estudiamos semántica formal y lógica. No creo que Kaplan esté en desacuerdo conmigo en esto. ¿O sí?

Mayo 20, 2009

Uso y Mención

Archivado en: Filosofía del Lenguaje, X Dixit — Eduardo Villanueva Chigne @ 11:29 am
Tags: , , ,

“To mention Boston we use ‘Boston’ or a synonym, and to mention ‘Boston’ we use ‘ ‘Boston’ ’ or a synonym. ‘ ‘Boston’ ’ contains six letters and just one pair of quotation marks; ‘Boston’ contains six letters and no quotation marks; and Boston contains some 800,000 people.”

W. V. Quine, (1981), Mathematical Logic

Marzo 5, 2009

Yablo Sobre La Verdad (En Parte)

Hace un poco más de una semana se llevó a cabo el congreso anual USC/UCLA organizado por los estudiantes del Ph.D. de ambas instituciones. El evento salió muy bien. Tuvimos cinco presentaciones interesantes de estudiantes de diversas universidades y la ponencia central a cargo de Stephen Yablo (MIT). Yo tuve a mi cargo el comentario de una ponencia en torno al problema de los nombres propios en obras de ficción. Más adelante estaré escribiendo un post sobre este tema. Mientras tanto, quisiera presentar brevemente algunas de las ideas principales defendidas por Yablo en su muy interesante participación.

Desde hace algún tiempo atrás, Yablo ha venido desarrollando una teoría en torno a la noción de ser en parte verdadero (su participación en el I Coloquio Peruano de Filosofía Analítica trató sobre esto). En su ponencia del congreso USC/UCLA, se encargó de usar esta teoría para explicar por qué inferencias como las siguientes suenan mal:

(1) El número de losetas en el piso es par. Por lo tanto, hay números.

(2) Esa es una cebra. Por lo tanto, no es una mula disfrazada.

(3) Tengo una mano. Por lo tanto, no soy un cerebro en una batea.

(4) He cerrado la puerta. Por lo tanto, toda evidencia que pueda haber en contra de la oración ‘He cerrado la puerta’ es engañosa.

La idea de Yablo es básicamente la siguiente: el problema con estas inferencias no es su forma lógica (uno puede formular argumentos válidos a partir de las premisas dadas en favor de las conclusiones). El problema es que las premisas sólo sostienen parte de las conclusiones o las conclusiones cambian el tema de las premisas. Según Yablo, la noción clave para explicar (1)-(4) es la de ser en parte verdadero. Muy brevemente, esta es la manera como Yablo caracteriza la noción en cuestión:

Una hipótesis H es en parte verdadera si y sólo si una parte p de H es totalmente verdadera.

La pregunta ahora es ¿qué se entiende por ‘parte’ en este contexto? Yablo responde así:

p es parte de H si y sólo si (i) p es una consecuencia lógica de H y (ii) p versa sobre el mismo tema que H.

Y ¿qué es el tema de una oración? De acuerdo a Yablo, el tema de una oración S es el conjunto de razones por las cuales S puede ser verdadera o falsa. Así, la manera de determinar el tema de una oración S es preguntarse lo siguiente: ¿Qué razones harían a S verdadera/falsa?

Con estas distinciones en su lugar, Yablo procede a explicar (1)-(4):

Sobre (1): Una parte de la oración ‘El número de losetas en el piso es par’ tiene como tema las losetas en el piso y la otra tiene como tema los números. La razón por la que la oración completa no nos parece especial es porque nuestra atención esta puesta en la parte que versa sobre las losetas. La razón por la que la conclusión nos parece extraña es porque la parte que versa sobre las losetas no implica que haya números.

Sobre (2)-(4): Las inferencias que conforman este grupo tienen la siguiente característica: la conclusión introduce un tema que no es parte de la premisa. Por ejemplo, tomemos (3). A pesar de que la conclusión es una consecuencia de la premisa, ambas versan sobre temas distintos. Pero ¿cómo determinamos que tienen distintos temas? Haciendo dos preguntas: (i) ¿Qué es lo que haría falsa la oración ‘Tengo una mano’?; (ii) ¿Qué es lo que haría falsa la oración ‘No soy un cerebro en una batea’? Puesto que las respuestas a estas preguntas son muy diferentes, tenemos evidencia de que ambas oraciones versan sobre temas distintos. El mismo razonamiento se aplicaría a (2) y (4).

Finalmente, Yablo sugirió que el tema de una oración puede ser sensible al contexto de la siguiente manera: el tema de una oración ordinaria tal como ‘Tengo una mano’ podría cambiar en contextos en los que se han formulado posibles escenarios escépticos (e.g. es posible que esté soñando, es posible que sea un cerebro en una batea, etc.). Como ejemplo de cómo la relación de conocimiento (‘A sabe que p’) pareciera ser sensible a los temas, Yablo dio el siguiente: Cuando uno explica por primera vez el Argumento del Sueño (Descartes), la reacción típica de los alumnos es la de decir algo así como “Es cierto que podría estar soñando, pero no creo estarlo ya que los sueños no son tan vívidos como la experiencia que estoy teniendo en estos momentos.” En otras palabras, ellos están normalmente dispuestos a aceptar (S1):

(S1) Ningún sueño es como la experiencia que estoy teniendo ahora.

Pero admiten tener dudas con respecto a la verdad de (S2):

(S2) Ninguna experiencia como la que estoy teniendo ahora es un sueño.

Sin embargo, ¡(S1) y (S2) son lógicamente equivalentes! ¿Por qué esta inconsistencia? Yablo cree que esto se debe a que (S1) y (S2) tienen temas distintos. Lo que haría falsa a (S1) es encontrar un sueño que sea como la experiencia que estoy teniendo ahora. Lo que haría falsa a (S2) es encontrar una experiencia como la que estoy teniendo ahora que sea un sueño. Mientras que el primer caso es perfectamente concebible y de encontrar un sueño tal nos podríamos dar cuenta de que lo hemos encontrado, de suceder el segundo caso no nos percataríamos de ello. Esto explicaría por qué (S2) es más difícil de saber que (S1) a pesar de que ambas son equivalentes.

Enero 29, 2009

Philpapers

Archivado en: Noticias — Eduardo Villanueva Chigne @ 7:45 am

Esta es una muy buena noticia. Ya salió Philpapers, una nueva website con recursos para la investigación en filosofía. Entre las bondades de Philpapers resalta su creciente base de datos que ya casi llega a los 200,000 artículos y libros, muchos de los cuales son de acceso gratuito. Para visitar la website y registrarse, ver aquí: Philpapers.

Enero 12, 2009

Nuevo Libro de Soames

Archivado en: Noticias — Eduardo Villanueva Chigne @ 9:03 am
Tags: , ,

phil-essays-1-soames1

Acaba de llegar mi ejemplar del primer volumen de la colección de artículos de Scott Soames intitulado Natural Language: What It Means & How We Use It. El libro consta de 15 artículos ordenados en 5 secciones: Presuposición, Lenguaje y Competencia Lingüística, Semántica y Pragmática, Descripciones, Significado y Uso: Lecciones para la Interpretación Legal.

La calidad de los artículos de este primer volumen (y de su obra en general) muestra por qué Scott Soames es considerado como uno de los filósofos del lenguaje vivos más importantes que hay. A pesar de que estos artículos han sido publicados con anterioridad en distintos lugares y que los borradores de algunos de ellos pueden ser descargados desde su website, es de suma utilidad tenerlos reunidos en esta colección. Ningún filósofo del lenguaje que se precie de tal debería dejar de leer y estudiar los ensayos compilados en este volumen.

Enero 5, 2009

Semántica Insensible: Tests de Sensibilidad Contextual

Una de las objeciones centrales de Insensitive Semantics en contra del Contextualismo es que éste es empíricamente inadecuado. La objeción puede ser reconstruida de la siguiente manera:

(P1) Una expresión lingüística e es semánticamente sensible al contexto sólo si los hablantes competentes tienen ciertas intuiciones sobre las oraciones que contienen a e.

(P2) Si una teoría semántica T incluye entre las expresiones semánticamente sensibles al contexto a una expresión e’ acerca de la cual los hablantes competentes no tienen las intuiciones en cuestión, T es empíricamente inadecuada.

(P3) Tanto el Contextualismo Radical como el Moderado incluyen en el conjunto de expresiones lingüísticas semánticamente sensibles al contexto una serie de expresiones sobre las cuales los hablantes competentes no tienen las intuiciones relevantes.

(C) Tanto el Contextualismo Radical como el Moderado son empíricamente inadecuados.

Pero, ¿cuáles son las intuiciones a las que Cappelen y Lepore se refieren? Las intuiciones en cuestión tienen que ver con los resultados de tres tests que los autores diseñan. Según ellos, toda expresión genuinamente sensible al contexto debería pasar dichos tests y todo hablante competente debería estar de acuerdo con el resultado de los mismos. A decir de Cappelen y Lepore, el resultado de este ejercicio es el siguiente: todas las expresiones que el Minimalismo Semántico (la teoría que Cappelen y Lepore defienden) cataloga como semánticamente sensibles al contexto pasan los tres tests. En contraste, las expresiones que el Contextualismo añade a la lista de dichas expresiones no pasan los mismos.

Muy brevemente, los tests son los siguientes:

Test 1: Las expresiones sensibles al contexto tienden a bloquear los reportes desentrecomilladores inter-contextuales indirectos.

Por ejemplo, supongamos que yo emito la siguiente oración: ‘Yo estoy escribiendo este post.’ Si tú reportaras mi emisión diciendo ‘Eduardo dice que yo estoy escribiendo este post’, lo que dirías sería falso. En otras palabras, si tu reporte fuera desentrecomillador inter-contextual indirecto, tu reporte sería falso. En general, puesto que ninguna oración S que contiene ‘yo’ puede ser correctamente reportada por un hablante que no sea el emisor original de S sin cambiar el pronombre personal ‘yo’, esto pondría en evidencia que la expresión ‘yo’ es semánticamente sensible al contexto. Dado que –según Cappelen y Lepore– todos los indexicales obvios (i.e. ‘yo’, tú’, ‘eso’, ‘esto’, ‘aquello’, ‘aquí’, ‘allá’, ‘hoy’, ‘ayer’, etc.) y sólo ellos bloquean (hacen falsos) los reportes desentrecomilladores inter-contextuales indirectos, los autores concluyen que sólo ellos son semánticamente sensibles al contexto. Como el Contextualismo sostiene que los indexicales obvios no son las únicas expresiones semánticamente sensibles al contexto, el Contextualismo es falso.

Test 2: Las expresiones sensibles al contexto tienden a bloquear las descripciones colectivas.

Por ejemplo, supongamos que sabemos que la oración ‘Vanessa partió ayer’ es verdadera en un contexto C y que la oración ‘Álvaro partió ayer’ es verdadera en un contexto C*. Dado que de esto no se sigue que haya un contexto C** en el que la descripción colectiva ‘Vanessa y Álvaro partieron ayer’ sea verdadera, podemos concluir que ‘ayer’ es semánticamente sensible al contexto. Según Cappelen y Lepore, todos los indexicales obvios y sólo ellos tienden a bloquear (hacer falsas) las descripciones colectivas. Puesto que el Contextualismo sostiene que los indexicales obvios no agotan el conjunto de expresiones semánticamente sensibles al contexto, el Contextualismo es falso.

Test 3: Las expresiones sensibles al contexto admiten argumentos de real variación contextual (ARVC).

Los Argumentos de Real Variación Contextual (ARVC) funcionan así. Empecemos por distinguir entre dos tipos de contextos: el Contexto de Narración (Storytelling Context) y el Contexto Meta (Target Context). El Contexto de Narración es el contexto en el que uno imagina o narra diferentes usos de un término e a fin de generar intuiciones sobre su sensibilidad contextual. El Contexto Meta es el contexto imaginado o descrito en el que se usa e. Según este test, si e es sensible al contexto, debería ser posible el usar en el Contexto de Narración una oración S que contenga a e para expresar una proposición verdadera y, al mismo tiempo, mencionar S en el Contexto de Narración para describir una emisión falsa de S en el Contexto Meta. Por ejemplo, el siguiente sería un ARVC para la expresión ‘hoy’:

¡Joshua nunca sabe qué día es! Hace dos días me dijo ‘Hoy es 5 de enero de 2009’. Sin embargo, hoy es 5 de enero de 2009.

En este caso, el Contexto de Narración sería el 5 de enero de 2009, mientras que el Contexto Meta sería el 3 de enero de 2009. Puesto que el ARVC descrito es perfectamente legítimo, podemos concluir que ‘hoy’ es semánticamente sensible al contexto. Según Cappelen y Lepore, sólo se pueden construir ARVCs para los indexicales obvios. Como el Contextualismo sostiene que los indexicales obvios no son las únicas expresiones semánticamente sensibles al contexto, el Contextualismo es falso.

John Hawthorne ha argumentado que estos tests no logran su cometido. A continuación presento algunos problemas que Hawthorne formula en contra de ellos.

Contra el Test 1: Intuitivamente, el término ‘cercano’ es sensible al contexto. Sin embargo, si el Test 1 fuese correcto, esta expresión debería ser contextualmente insensible. Por ejemplo, supongamos que yo estoy en Lima y Sergio en Buenos Aires. Supongamos que estamos conversando por teléfono y Sergio me dice ‘Un restaurante cercano sirve un excelente asado’. Más tarde, me encuentro con Silvia y me pregunta si sé algo sobre Sergio. Yo le cuento sobre las aventuras de Sergio en Buenos Aires y le digo ‘Sergio dijo que un restaurante cercano sirve un excelente asado’. Dado que es obvio en el contexto de nuestra conversación que Sergio está en Buenos Aires y no en Lima, mi reporte desentrecomillador inter-contextual indirecto es intuitivamente verdadero. Pero si esto es así –de acuerdo con Cappelen y Lepore– ‘cercano’ no es sensible al contexto, lo cual va en contra de nuestras intuiciones.

Contra el Test 2: Intuitivamente, las expresiones ‘mi/tu/su derecha’ son sensibles al contexto. No obstante, ciertas oraciones que incluyen estas expresiones no pasan el Test 2. Por lo tanto, si Cappelen y Lepore estuvieran en lo correcto, ‘mi/tu/su derecha’ deberían ser contextualmente insensibles. Por ejemplo, supongamos que Silvia y yo estamos conduciendo nuestros respectivos automóviles el uno hacia el otro. Supongamos que llegada cierta distancia entre nuestros autos nos percatamos de la inminente colisión y tanto Silvia como yo giramos cada uno hacia su derecha, evitando así el impacto. En dicho contexto, las oraciones ‘Silvia giró hacia su derecha’ y ‘Eduardo giró hacia su derecha’ serían verdaderas. Sin embargo –contra las predicciones del Test 2 la descripción colectiva ‘Silvia y Eduardo giraron hacia su derecha’ es intuitivamente verdadera.

Contra el Test 3: De acuerdo a Cappelen y Lepore, la expresión ‘estar listo’ no es semánticamente sensible al contexto. De ser así, no debería ser posible formular un ARVC para esta expresión. Sin embargo, es perfectamente posible formular un ARVC para ‘estar listo’. Por ejemplo:

El día del temido examen de cálculo ha llegado. Joshua está listo. Se la ha pasado estudiando todo el verano, privándose de las actividades propias de las vacaciones. Lucho, quien se ha ofrecido a llevarlo al examen en su auto, lo llama por teléfono y le dice ‘Estoy saliendo hacia tu casa en estos momentos. ¿Estás listo?’ Joshua, que todavía está tomando el desayuno, le miente ‘¡Estoy listo!’.

Dado que podemos construir un ARVC para ‘estar listo’, si esta expresión no es sensible al contexto, el Test 3 es incorrecto.

Tal parece, pues, que los tests que Cappelen y Lepore proponen no cumplen el rol para el que ellos los diseñaron. A pesar de que parecieran funcionar bien con los indexicales puros (o, en su terminología, los indexicales obvios), no sucede lo mismo con ciertos términos que uno tendería intuitivamente a catalogar como sensibles al contexto. Si bien esto no muestra que los tests son completamente inadecuados, sí muestra que no son concluyentes. La razón por la que creo que no son concluyentes es que los tests presuponen una tesis falsa: Los hablantes competentes tienen intuiciones semánticas claras y confiables sobre la sensibilidad contextual de las expresiones que usan. Esta asunción es particularmente evidente en las premisas (P1)-(P3) del argumento con el que inicio este post. Si bien una teoría semántica debería ofrecer una explicación rigurosa y clara de ciertas intuiciones que los hablantes competentes tienen sobre el significado de las expresiones que usan, no es parte de la empresa semántica suponer que los hablantes competentes tienen intuiciones claras y confiables sobre el contenido semántico de las expresiones que usan. En particular, un hablante competente del castellano por el solo hecho de ser competente con el castellano, no tiene por qué tener intuiciones semánticas claras y confiables sobre la sensibilidad contextual de las expresiones que usa. La semántica es una empresa altamente teórica y las discusiones en torno a ella requieren un grado significativo de reflexión y un manejo razonable de ciertas herramientas conceptuales y técnicas que no están al alcance de todo hablante competente.

Diciembre 8, 2008

Semántica Insensible: La Inestabilidad de los Argumentos de Incompleción

Luego de una larga pausa obligada por la apretada agenda académica, retomo la discusión sobre el libro Insensitive Semantics. En el post anterior presenté la estrategia argumentativa que emplean Cappelen y Lepore para refutar tanto el Contextualismo Radical como el Contextualismo Moderado. La idea de los autores es que una vez refutadas estas posturas semánticas, quedaría en pie sólo su teoría semántica predilecta: el Minimalismo Semántico. Como señalé en el post del 9 de Octubre, este argumento por eliminación me parece incorrecto. En todo caso, en este post quiero concentrarme en una de las objeciones que los autores ofrecen en contra del Contextualismo Moderado: la que ellos llaman “la inestabilidad del argumento de incompleción”.

Comencemos, pues, por revisar el argumento de incompleción. Considera las siguientes oraciones:

(1) María está lista.

(2) María está lista para su examen de cálculo.

Según el contextualista moderado, hay una asimetría fundamental entre lo que dicen emisiones de (1) y lo que dicen emisiones de (2): mientras que lo que dicen emisiones de (1) depende fuertemente del contexto de uso, lo que dicen emisiones de (2) no presenta el mismo grado de dependencia. En otras palabras, mientras que no tiene sentido preguntarse por lo que dice (1) fuera del contexto de uso, es perfectamente inteligible hacerse esa pregunta en relación a (2). Dado que tanto (1) como (2) son oraciones sintácticamente bien formadas –razona el contextualista moderado– la diferencia tiene que darse a nivel semántico. En efecto, compara las siguientes oraciones:

(1*) ‘María está lista’ expresa la proposición de que María está lista y es verdadera si y sólo si María está lista.

(2*) ‘María está lista para su examen de cálculo’ expresa la proposición de que María está lista para su examen de cálculo y es verdadera si y sólo si María está lista para su examen de cálculo.

Mientras que (2*) determina las condiciones de verdad de (2), (1*) no hace lo propio con respecto a (1). Según el contextualista moderado, la razón de esto es obvia: no hay tal cosa como la proposición de que María está lista simpliciter. Así, el contextualista moderado concluye que mientras que el contenido semántico de la oración (2) es una proposición, el contenido semántico de (1) es una entidad sub-proposicional (i.e. una forma lógica incompleta o un esqueleto semántico o un esquema proposicional, etc.). Puesto de otra manera, el contextualista moderado concluye que mientras que la oración (2) es semánticamente completa, la oración (1) es semánticamente incompleta o, lo que es lo mismo, semánticamente sensible al contexto.

La objeción que Cappelen y Lepore formulan en contra de este razonamiento es básicamente la siguiente. Ellos sostienen que si el argumento de incompleción fuese correcto, entonces nos veríamos racionalmente obligados a sostener que virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural expresan contenidos sub-proposicionales, i.e. que virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural son semánticamente sensibles al contexto. Sin embargo, este resultado es claramente inaceptable (ver post anterior).

La pregunta clave para los autores es: ¿Qué principio justifica el que (1) y no (2) sea semánticamente incompleta? La respuesta inmediata para Cappelen y Lepore es “ninguno”. Cappelen y Lepore creen que lo que lleva al contextualista moderado a sostener la tesis de que (1) es semánticamente incompleta, es que (1*) no responde a la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’. Sin embargo –continúa la objeción– nada nos impide plantear preguntas similares con respecto a (2*): dado que hay un número indeterminado de formas en las que María podría estar lista para su examen de cálculo, el contextualista moderado debería concluir que (2*) tampoco determina las condiciones de verdad de (2) y que, por lo tanto, (2) es también semánticamente incompleta o semánticamente sensible al contexto. Puesto que este mismo razonamiento es, en principio, aplicable a virtualmente todas las oraciones del lenguaje natural, Cappelen y Lepore concluyen que el argumento de incompleción (i.e. la tesis de que ciertas oraciones declarativas sin indexicales expresan contenidos sub-proposicionales) es inestable, i.e. nos lleva inexorablemente al Contextualismo Radical.

Creo que la objeción de Cappelen y Lepore es fallida por varias razones. La más clara es la siguiente: los autores asumen que la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’ formulada en relación a (1) es semánticamente tan relevante como preguntas tales como ‘¿Qué tan lista está María para su examen de cálculo?’, ‘¿Está lista para su examen de cálculo porque ha estudiado lo suficiente?’, ‘¿Está lista porque ya está en el lugar del examen?’, ‘¿Está lista psicológicamente para su examen de cálculo?’, etc. formuladas en relación a (2). Basados en la asunción de que siempre podemos continuar haciendo preguntas de este tipo antes de establecer el valor de verdad de una oración cualquiera, los autores concluyen que permitir que ciertas oraciones expresen contenidos sub-proposicionales es abrirle las puertas al Contextualismo Radical.

Es cierto que uno puede seguir haciendo preguntas de este tipo en relación a oraciones tales como (2) que uno no consideraría semánticamente sensibles al contexto. Sin embargo, creo que estas preguntas no son relevantes desde un punto de vista semántico. La razón por la cual la pregunta ‘¿Para qué está lista María?’ formulada en relación a (1) es semánticamente relevante y no la pregunta ‘¿Qué tan lista está María para su examen de cálculo?’ formulada en relación a (1) o (2), es que la relación de estar listo es diádica; se aplica típicamente a pares de objetos o individuos y eventos en general. No es gratuito, pues, que ante una emisión de (1), un hablante competente que no sepa nada sobre el contexto de uso se pregunte inmediatamente ¿para qué está lista María? y no sienta la misma necesidad de hacerse las otras preguntas mencionadas. Si esto es así, entonces no veo por qué sostener que (1) es semánticamente incompleta o semánticamente sensible al contexto implique sostener que (2) también lo sea. De otro lado, si bien es cierto que hasta el momento no se ha formulado un principio que distinga claramente entre oraciones semánticamente completas y oraciones semánticamente incompletas, no se sigue de esto que tal diferencia no exista o no sea importante. En todo caso, el que haya o no un principio tal es todavía una pregunta abierta para la semántica.

Octubre 18, 2008

Semántica Insensible: Contextualismo Radical y Contextualismo Moderado

El blanco principal de las críticas de Cappelen y Lepore es el Contextualismo Radical (CR). De acuerdo a los autores, CR es la conjunción de las siguientes tesis:

(CR1) Ninguna oración del lenguaje natural expresa semánticamente una proposición.

(CR2) Toda oración del lenguaje natural expresa semánticamente sólo un contenido sub-proposicional (por ejemplo, una forma lógica incompleta, un esqueleto semántico, un esquema proposicional, etc.).

(CR3) Sólo una emisión (utterance) de una oración del lenguaje natural puede expresar semánticamente una proposición y puede tener condiciones de verdad.

CR es insostenible por varias razones. Entre las más obvias está la falsedad de (CR2). Considera las siguientes oraciones:

(1) Mario Vargas Llosa es Mario Vargas Llosa.

(2) Saul Kripke es un ser pensante y no es un ser pensante.

Si (CR2) fuera verdadera, (1) y (2) serían semánticamente incompletas. Si (1) y (2) fueran semánticamente incompletas, no tendrían condiciones de verdad. Sin embargo, (1) es necesariamente verdadera y (2) es necesariamente falsa. Por lo tanto, (CR2) no es verdadera. Si (CR2) no es verdadera, entonces la conjunción de (CR1), (CR2) y (CR3) no es verdadera. Dado que CR es la conjunción de dichas tesis, CR no es verdadero.

No es sorprendente, pues, que (casi) nadie defienda CR. Cabe entonces preguntarse ¿Por qué Cappelen y Lepore dedican tantos capítulos a refutar CR? La sorprendente respuesta es más o menos la siguiente: “Si bien (casi) nadie defiende CR, varios filósofos defienden una versión moderada del Contextualismo. No obstante, si dicho Contextualismo Moderado fuera verdadero, entonces CR tendría que ser verdadero. Como CR es falso, el Contextualismo Moderado también es falso.” Pero, ¿qué entienden Cappelen y Lepore por ‘Contextualismo Moderado’? Según los autores, el Contextualismo Moderado (CM) puede ser caracterizado como la conjunción de las siguientes tesis:

(CM1) Las expresiones del Conjunto Básico [ver post anterior] no agotan las fuentes de la sensibilidad contextual semántica.

(CM2) No todas las oraciones del lenguaje natural expresan semánticamente proposiciones o tienen condiciones de verdad. Algunas oraciones expresan semánticamente un contenido sub-proposicional (por ejemplo, una forma lógica incompleta, un esqueleto semántico, un esquema proposicional, etc.).

(CM3) Sólo las emisiones (utterances) de aquellas oraciones semánticamente incompletas expresan semánticamente una proposición y tienen condiciones de verdad.

Cappelen y Lepore sostienen que existen dos tipos de argumentos en favor de CM: (i) argumentos que cambian el contexto (context shifting arguments) y (ii) argumentos de incompleción (incompleteness arguments). Sin embargo, los autores sostienen que ambos tipos de argumentos son inestables, es decir, si dichos argumentos determinan si una expresión cualquiera del lenguaje natural es semánticamente sensible al contexto, entonces deberíamos inferir que toda expresión del lenguaje natural es semánticamente sensible al contexto. Dado que aceptar esto último sería aceptar CR, los autores concluyen que el Contextualismo Moderado lleva inexorablemente al Contextualismo Radical.

Este paso del Contextualismo Moderado al Contextualismo Radical es fundamental en el argumento general del libro. De estar en lo correcto, Cappelen y Lepore matarían dos pájaros de un tiro y puesto que -según ellos- sólo son tres las posibles teorías semánticas entre las que uno puede elegir, la teoría que ellos defienden sería la única opción viable. [En el post anterior sostengo que esta afirmación es falsa].

En el próximo post estaré revisando estos argumentos.

Octubre 9, 2008

Semántica Insensible: El Argumento General

Luego de leer los dos primeros capítulos de Insensitive Semantics y de darle una mirada general al libro, me parece que éste es el argumento general del mismo:

(P1) Hay sólo tres categorías a las que una teoría semántica puede pertenecer: (1) el Contextualismo Radical, (2) el Contextualismo Moderado y (3) el Minimalismo Semántico.

(P2) El Contextualismo Moderado implica al Contextualismo Radical.

(P3) El Contextualismo Radical es falso.

(C1) El Contextualismo Moderado es falso.

(P4) La mejor explicación de los fenómenos lingüísticos que tanto el Contextualismo Radical como el Contextualismo Moderado no pueden explicar es dada por el Minimalismo Semántico junto con el Pluralismo de los Actos de Habla.

(P5) Es razonable creer que las teorías que ofrecen la mejor explicación de estos fenómenos lingüísticos son verdaderas.

(C2) Es razonable creer que el Minimalismo Semántico junto con el Pluralismo de los Actos de Habla son verdaderos.

¿Por qué los autores creerían que (P1) es verdadera? [La hipótesis de que Cappelen y Lepore creen que (P1) es verdadera se ve reforzada por el hecho de que su primer argumento en favor del Minimalismo Semántico es un argumento por eliminación. Ver p. 151]. Al parecer, el razonamiento sería el siguiente: Definamos ‘Conjunto Básico’ como el conjunto de las expresiones del lenguaje natural que son indiscutiblemente sensibles al contexto. El Conjunto Básico será pues el conjunto de los indexicales obvios (‘yo’, tú’, ‘eso’, ‘esto’, ‘aquello’, ‘aquí’, ‘allá’, ‘hoy’, ‘ayer’, etc.). Una vez definido el Conjunto Básico, son sólo tres las posibles posturas que uno puede tomar: (a) Las únicas expresiones del lenguaje natural sensibles al contexto son aquellas que constituyen el Conjunto Básico, (b) El Conjunto Básico es un subconjunto propio del conjunto de expresiones del lenguaje natural que son sensibles al contexto, (c) El conjunto de expresiones del lenguaje natural que son sensibles al contexto es el conjunto de todas las expresiones del lenguaje natural. La alternativa (a) es defendida por el Minimalismo Semántico, la alternativa (b) es defendida por el Contextualismo Moderado y la alternativa (c) es defendida por el Contextualismo Radical. Dado que estas alternativas son exhaustivas, (P1) es verdadera.

El problema que tengo con (P1) es el siguiente: el razonamiento descrito sería correcto sólo si las teorías semánticas en cuestión se limitaran a afirmar y defender las opciones (a), (b) o (c). Sin embargo, las teorías mencionadas no se limitan a esto. Esto es claro cuando los autores, por ejemplo, describen el Minimalismo Semántico. De acuerdo a Cappelen y Lepore, el Minimalismo Semántico es la teoría según la cual el contenido semántico de una oración S es (i) la proposición contextualmente invariable que todas las emisiones de S comparten y (ii) es la proposición que puede ser entendida y reportada correctamente por un hablante que ignora completamente el contexto en el que la emisión original de S tuvo lugar. Además, el Minimalismo Semántico sostiene que (iii) toda sensibilidad semántica al contexto es gramaticalmente activada.

A menos que (i), (ii) y (iii) se deriven lógicamente sólo de la opción (a) [‘Las únicas expresiones del lenguaje natural sensibles al contexto son aquellas que constituyen el Conjunto Básico’], (P1) es falsa. Entre las razones que tengo para creer que (i), (ii) y (iii) no se derivan lógicamente sólo de la opción (a) está la siguiente: la proposición de la que hablan tanto (i) como (ii) es una proposición completa, es decir, una proposición cuyas condiciones de verdad y cuyo valor de verdad son especificables independientemente de todo contexto de uso. Sin embargo, esta no es la única manera (y sospecho que tampoco la mejor manera) en la que uno puede aceptar y defender la alternativa (a). Uno podría sostener que ciertas oraciones del lenguaje natural expresan semánticamente proposiciones incompletas, es decir, proposiciones cuyas condiciones de verdad y cuyo valor de verdad no son especificables independientemente de todo contexto de uso. Por ejemplo, uno podría argumentar que la oración ‘Carla está lista’ expresa una proposición incompleta. Esto no implica sostener que la oración ‘Carla está lista’ es semánticamente sensible al contexto (contrariamente a la acusación de Cappelen y Lepore). Uno puede sostener que dicha oración es semánticamente insensible al contexto, es decir, que expresa la misma proposición incompleta en todos los contextos en los que puede ser enunciada. Según esta alternativa, la proposición incompleta en cuestión sería pragmáticamente completada de acuerdo con el contexto de uso.

En fin, estoy seguro de que estos temas serán relevantes más adelante en el libro.

Octubre 8, 2008

Semántica Insensible

Ya tengo en mis manos el libro de Cappelen y Lepore “Insensitive Semantics: A Defense Of Semantic Minimalism And Speech Act Pluralism”. El libro tiene por lo menos dos propósitos claros: (i) refutar toda forma de contextualismo semántico y (ii) defender tanto el minimalismo semántico como el pluralismo de los actos de habla (tal y como dice el título del libro). Muy brevemente, y sólo con el ánimo de dar una simple idea de lo que las mencionadas teorías proponen, el minimalismo semántico sostiene que las únicas expresiones del lenguaje natural cuyo contenido semántico (significado) depende del contexto en el que son enunciadas son los indexicales obvios, es decir, (a) los pronombres personales (‘yo’, tú’, ‘él’, ‘ella’, etc.), (b) los demostrativos (‘eso’, ‘esto’, ‘aquello’, etc.) y (c) adverbios tales como ‘aquí’, ‘allá’, ‘hoy’, ‘ayer’, etc. Fuera de ellas, no existe otra expresión semánticamente sensible al contexto.

A esta teoría (defendida por los autores) se oponen dos formas de contextualismo semántico: (a) el contextualismo radical y (b) el contextualismo moderado. De acuerdo al contextualismo radical, el contenido semántico (significado) de toda expresión del lenguaje natural varía de acuerdo con el contexto de su enunciación. De acuerdo al contextualismo moderado, el contenido semántico (significado) de algunas expresiones que no son miembros del conjunto de los indexicales obvios varía de acuerdo con el contexto de su enunciación. Entre estas expresiones semánticamente sensibles al contexto estarían: (a) adjetivos comparativos (‘alto’, ‘rico’, ‘urgente’, etc.), (b) cuantificadores (en expresiones tales como ‘todos los alumnos’, ‘ninguna persona’, ‘la patria’, etc.), (c) atribuciones de saber (‘Juan sabe que el banco atenderá hoy’), (d) atribuciones morales (‘bueno’, ‘malo’, ‘permisible’, etc.), (e) reportes del clima (‘Está lloviendo’), entre otras.

Dado que el contextualismo semántico está de moda en diversos círculos filosóficos y que no me resulta persuasivo (es más, me parece equivocado), el libro promete ser muy interesante. Así que mi plan es leerlo y escribir algunos comentarios sobre el mismo en el blog.

Septiembre 26, 2008

Kripke Dixit

Archivado en: X Dixit — Eduardo Villanueva Chigne @ 10:26 am
Tags: , ,

“It is very much the lazy man’s approach in philosophy to posit ambiguities when in trouble. If we face a putative counterexample to our favorite philosophical thesis, it is always open to us to protest that some key term is being used in a special sense, different from its use in the thesis. We may be right, but the ease of the move should counsel a policy of caution: Do not posit an ambiguity unless you are really forced to, unless there are really compelling theoretical or intuitive grounds to suppose that an ambiguity really is present.”

Kripke, Saul (1977), “Speaker’s Reference and Semantic Reference”

Septiembre 20, 2008

Semántica del Uso – Video

Hay dos grandes tradiciones filosóficas en el estudio de la semántica: la tradición Formalista (Frege, Russell, Tarski, Carnap, Church y Kripke) y la tradición Anti-Formalista (Wittgenstein II, Strawson, Austin y Grice). Mientras los primeros estaban principalmente interesados en los lenguajes formales, el foco de atención de los segundos eran los lenguajes naturales.

De más está decir que los desacuerdos entre estas dos tradiciones filosóficas son múltiples. Sin embargo, si hay algo en lo que ambas están de acuerdo, es en lo siguiente: los métodos formales de la semántica teórica no son útiles para el estudio de términos del lenguaje natural tales como los peyorativos, diminutivos, interjecciones y epítetos en general. David Kaplan -el filósofo indirectamente responsable del nombre de este blog- no está de acuerdo. En el interesante video que sigue a continuación (The Meaning of ‘Ouch’ and ‘Oops’), Kaplan defiende la controvertida idea de que los métodos de la semántica formal pueden ser usados fructíferamente en el estudio de estos términos.

Septiembre 13, 2008

Racionalidad y Contradicción

Considera el siguiente principio (R):

(R) Si un agente racional A entiende las oraciones S y S* y está dispuesto a aceptarlas sincera y reflexivamente, entonces A no tiene creencias contradictorias en virtud de dicha disposición.

Lo que (R) dice, en otras palabras, es que si un agente tiene creencias contradictorias en virtud de su disposición a aceptar sincera y reflexivamente dos oraciones que él entiende, entonces dicho agente no es racional. A pesar de su plausibilidad, creo que hay razones fuertes para pensar que el principio (R) es falso. A continuación menciono dos objeciones que se las he escuchado a Scott Soames y que encuentro interesantes:

(A) Reportes de Actitudes Proposicionales en Primera Persona

Supongamos que Sara -quien es una hablante racional y competente del castellano- está dispuesta a aceptar sincera y reflexivamente la oración (1):

(1) Lewis Carroll escribió Alicia en el País de las Maravillas.

Sin embargo, supongamos que Sara no sabe que el matemático Charles Dodgson era Lewis Carroll. Dada la ignorancia de Sara, supongamos que ella está dispuesta a aceptar sincera y reflexivamente la oración (2):

(2) Charles Dodgson no escribió Alicia en el País de las Maravillas.

Si este escenario es posible, entonces Lewis Carroll diría la verdad al enunciar (3):

(3) Sara cree que yo escribí Alicia en el País de las Maravillas y también cree que yo no escribí Alicia en el País de las Maravillas.

Pero si (3) es verdadera, entonces Sara tiene creencias contradictorias a pesar de ser una hablante racional y competente del castellano. Dado que (3) dicha por Lewis Carroll es verdadera, el principio (R) es falso.

(B) Cuantificación en Actitudes Proposicionales

Volvamos al escenario descrito en el punto anterior. Si Sara está dispuesta a aceptar sincera y reflexivamente la oración (1), entonces (1*) es verdadera:

(1*) \existsx [Sara cree que (x escribió Alicia en el País de las Maravillas)]

Similarmente, si Sara está dispuesta a aceptar sincera y reflexivamente la oración (2), entonces (2*) es verdadera:

(2*) \existsy [Sara cree que ~ (y escribió Alicia en el País de las Maravillas)]

Sin embargo, como Lewis Carroll es Charles Dodgson, (4) es verdadera:

(4) \existsx \existsy [x = y & Sara cree que (x escribió Alicia en el País de las Maravillas) & Sara cree que ~ (y escribió Alicia en el País de las Maravillas)]

Pero (4) es verdadera cuando x e y tienen el mismo valor. Dado que (4) es un reporte correcto y verdadero, Sara tiene creencias contradictorias a pesar de ser una hablante racional y competente del castellano. Por lo tanto, el principio (R) es falso.

Septiembre 2, 2008

Filosofía Analítica en Lima

Archivado en: Misceláneos — Eduardo Villanueva Chigne @ 10:39 am
Tags: , , ,

Ya estoy nuevamente en Los Angeles luego de pasar 2 semanas muy agradables en Lima. Además del placer de volver a ver a la familia y los viejos amigos, tuve el gusto de conocer a profesores y estudiantes de filosofía tanto peruanos como extranjeros. También tuve la oportunidad de discutir temas filosóficos de mi particular interés y recibir observaciones muy sugerentes sobre mi trabajo. Un agradecimiento especial a todos ellos.

Pueden encontrar algunas fotos del I Coloquio Peruano de Filosofía Analítica aquí.

Pensando en voz alta: ¡Qué bien se come en Lima!

Agosto 7, 2008

Camino a Lima

Archivado en: Eventos — Eduardo Villanueva Chigne @ 9:16 am
Tags: , , , ,

En pocas horas estaré abordando el avión que me llevará a Lima. Será una visita relativamente corta pero, espero, bastante productiva. Aparte de disfrutar de la compañía de familiares y amigos, así como de deleitar el paladar con la comida peruana, el plan inicial es asistir al III Seminario Internacional de Epistemología Analítica y presentar una ponencia en el I Coloquio Peruano de Filosofía Analítica (ver el programa aquí). Así que allá nos vemos…

Julio 30, 2008

5 Problemas Filosóficos Irresueltos

En el año 1900, el matemático alemán David Hilbert publicó una lista de 23 problemas matemáticos irresueltos hasta ese entonces. Esta lista de problemas motivó y desafió tremendamente a los matemáticos contemporáneos de Hilbert. A pesar de que algunos de los problemas ya han sido resueltos, la lista contiene algunos de los problemas matemáticos irresueltos más difíciles jamás formulados (muchos de ellos no han sido resueltos hasta el día de hoy). Pensando en la importancia de la lista de problemas de Hilbert, me pregunté si existía alguna lista similar de problemas filosóficos irresueltos. Así que busqué rápidamente en Google y la encontré en Wikipedia (aquí). Sin embargo, para mi desilusión, la lista deja mucho que desear. En particular, la sección de problemas de la filosofía del lenguaje es atroz (¿qué hace el problema de la inducción en la sección de la filosofía del lenguaje?). Así que decidí formular una pequeña lista de 5 problemas de la filosofía del lenguaje aún irresueltos (muchos de ellos son problemas compartidos con la lógica filosófica, la filosofía de la lógica, la filosofía de la mente, la epistemología y la metafísica). En orden cronológico, los problemas son los siguientes:

1. La Noción de Verdad y La Paradoja del Mentiroso

Considera la siguiente oración [a la que llamaremos ‘($)’]:

($) La oración ($) no es verdadera.

Esta oración es gramaticalmente correcta y perfectamente significativa. El hablante competente promedio del castellano es capaz de entenderla sin mayores problemas. Sin embargo, de ($) y de algunas premisas altamente plausibles derivamos la siguiente contradicción (C2):

(P1) ‘La oración ($) no es verdadera’ es verdadera si y sólo si la oración ($) no es verdadera.

(P2) La oración ($) = ‘La oración ($) no es verdadera’

(C1) La oración ($) es verdadera si y sólo si la oración ($) no es verdadera.

(C2) La oración ($) es verdadera & la oración ($) no es verdadera.

Claramente, (C2) es inaceptable. ¿Dónde radica el problema? ¿Acaso una de las premisas, (P1) o (P2), es incorrecta? ¿Cuál? (P2) expresa algo que es empíricamente verificable por simple observación. (P1) es una instancia del siguiente esquema (aparentemente) fundamental en nuestra comprensión del predicado de verdad: ‘S’ es verdadera si y sólo si S. Pero si tanto (P1) como (P2) son altamente plausibles, ¿qué es lo que la paradoja muestra sobre nuestra noción de verdad? ¿Acaso muestra que nuestra noción de verdad es defectuosa? ¿Qué es lo que la paradoja muestra sobre nuestro lenguaje? ¿Acaso muestra que las reglas de nuestro lenguaje son inconsistentes? ¿Qué significa que las reglas de un lenguaje natural sean inconsistentes? Si la paradoja no muestra que nuestra noción de verdad es defectuosa o que las reglas de nuestro lenguaje son inconsistentes, ¿es posible formular una teoría de la verdad que sea invulnerable a la paradoja del mentiroso en todas sus versiones?

2. Vaguedad y La Paradoja del Montículo de Arena (Sorites Paradox)

Es obvio que un grano de arena no constituye un montículo de arena. Dos granos de arena tampoco constituyen un montículo de arena. En general, si a un conjunto de granos de arena que no constituyen un montículo de arena le agregamos un solo grano de arena, el resultado tampoco constituye un montículo de arena (aceptar la negación de esto implica aceptar la tesis implausible de que hay un número mínimo exacto de granos de arena que constituyen un montículo de arena). Por ende, uno se ve tentado a sostener que el predicado ‘montículo’ es vago, es decir, que no hay una línea divisoria precisa que distinga el conjunto de los objetos a los que el predicado ‘montículo’ se aplica (los montículos) del conjunto de los objetos a los que el predicado en cuestión no se aplica (todos los objetos menos los montículos). Sin embargo, si sostenemos esto, entonces tenemos que aceptar el siguiente enunciado: ‘Para todo número n, si n granos de arena no son suficientes para constituir un montículo de arena, n + 1 granos de arena tampoco son suficientes para constituir un montículo de arena’. Pero este enunciado nos lleva al resultado inaceptable de que no existen los montículos de arena.

Obviamente, la paradoja no tiene nada que ver con los montículos de arena. Uno puede recrear el mismo problema con predicados tales como ‘alto’, ‘calvo’, ‘verde’, ‘niño’, ‘renacuajo’, ‘rico’, etc. Pero entonces, ¿dónde falla el razonamiento? ¿Qué es un predicado vago? ¿Existen los predicados vagos? ¿Es la vaguedad un problema lingüístico o epistémico (“los límites precisos existen, solo que ignoramos dónde están”) ¿Existen objetos vagos (quizá una nube, el Perú o cierta partícula subatómica)? ¿Qué consecuencias trae la paradoja para nuestra noción de valor de verdad (¿existe algún valor además de verdadero y falso? ¿o quizá cuando se trata de los casos limite lo que tenemos es una ausencia de valores de verdad?)? ¿Es la vaguedad simplemente una consecuencia del intento de dar un análisis fuera de contexto del significado de un predicado sensible al contexto?

3. Actitudes Proposicionales y Reportes de Actitudes Proposicionales

Las actitudes proposicionales son estados mentales que un agente puede tener en relación con una proposición. Simplificando bastante las cosas diremos que una proposición es aquello que es expresado por una oración declarativa (más detalles en el problema 4). Entre las actitudes proposicionales están aquellas expresadas por los verbos creer, saber, dudar, desear, temer, etc. De otro lado, los reportes de actitudes proposicionales son oraciones declarativas de la forma ‘Natalia cree/sabe/duda/desea/teme que [... oración declarativa ...].’ El problema que plantean los reportes de actitudes proposicionales es el siguiente: intuitivamente, los reportes de actitudes proposicionales expresan relaciones entre agentes y proposiciones. Diferentes oraciones pueden expresar la misma proposición, por ejemplo, ‘Julio es soltero’ y ‘Julio no está casado’ expresan la misma proposición. Si dos oraciones A y B expresan la misma proposición y A es parte de una oración compleja S, la sustitución de A por B no debería alterar el valor de verdad de S. Sin embargo, muchas veces la sustitución de A por B cambia el valor de verdad de S, en especial si S es un reporte de una actitud proposicional. Por ejemplo, supongamos que el siguiente reporte es verdadero:

(1) Natalia cree que las avellanas índicas son deliciosas.

Dado que (a) y (b) expresan la misma proposición:

(a) Las avellanas índicas son deliciosas.

(b) Los mirobálanos son deliciosos,

la sustitución de (a) por (b) no debería cambiar el valor de verdad de la proposición expresada por (1). Sin embargo, intuitivamente, la oración (2):

(2) Natalia cree que los mirobálanos son deliciosos,

puede ser falsa incluso si (1) es verdadera: Natalia puede ignorar que ‘avellanas índicas’ y ‘mirobálanos’ son sinónimos o Natalia puede creer que los mirobálanos son horribles (por ejemplo, ella podría tener la creencia falsa de que los mirobálanos son una especie de insecto Amazónico). ¿Cómo resolver el problema? ¿Qué tipo de entidad es el objeto de las actitudes proposicionales? ¿Es correcto decir que (1) y (2) pueden tener distintos valores de verdad? ¿Qué es exactamente lo que estamos diciendo cuando reportamos actitudes proposicionales? ¿Son las actitudes proposicionales relaciones entre agentes y algo más? ¿Qué es una actitud proposicional?

4. La Naturaleza de las Proposiciones

Usualmente se dice que una proposición es aquello que tiene las siguientes propiedades (entre otras):

(a) Es aquello que puede ser creído, sabido, dudado, aseverado, etc. (en otras palabras, es el objeto de las actitudes proposicionales).

(b) Es aquello que puede ser verdadero o falso, necesario o contingente (en otras palabras, tiene condiciones de verdad).

(c) Es aquello que es denotado por una oración subordinada sustantiva con función de sujeto o complemento directo, introducida por la conjunción ‘que’ (por ejemplo, ‘Natalia cree que [las avellanas índicas son deliciosas].’)

(d) Es aquello que es expresado por una oración declarativa en un contexto determinado.

Sin embargo, ¿qué es exactamente una proposición? (nótese que (a)-(d) sólo dicen ‘aquello’) ¿Qué tipo de entidad tiene las propiedades expresadas en (a)-(d)? ¿Existen las proposiciones? ¿Cuál es la naturaleza de la relación oración-proposición? ¿Tienen partes las proposiciones? ¿Cuáles son? ¿Qué es lo que le da unidad a la proposición? ¿Son las proposiciones universales? ¿Qué es lo que distingue a las proposiciones de otros universales tales como la forma, el color, los números, etc.?

5. Semántica y Pragmática

La distinción usual que se hace entre la semántica y la pragmática es la siguiente: mientras que la pragmática estudia el uso de los signos lingüísticos en determinados contextos, la semántica estudia el significado de los signos lingüísticos independientemente de su uso. Sin embargo, a menos que tengamos una teoría precisa y rigurosa sobre la relación entre el uso y el significado, distinción entre la semántica y la pragmática está lejos de ser explicativa. Éste es precisamente el problema: carecemos de una teoría precisa y rigurosa sobre la conexión entre el uso y el significado. Una teoría tal debería ser capaz de responder adecuadamente preguntas tales como: ¿Qué es el uso lingüístico y cuál es su relación exacta con el significado de una expresión lingüística? ¿Es el objeto de estudio de la semántica distinto del objeto de estudio de la pragmática? ¿Es el significado de una expresión lingüística determinado por el uso que hacen los hablantes de la misma o es el uso de una expresión lingüística determinado por su significado? ¿Qué es exactamente lo que diferencia un uso correcto de uno incorrecto de una expresión lingüística? ¿En qué consiste la diferencia entre un término sensible al contexto y un término no-sensible al contexto? ¿Cuál es la diferencia entre el contenido semántico y el contenido asertorio de una oración? ¿Cuál es la diferencia entre lo que una oración dice y lo que un hablante dice por medio de la enunciación de una oración en un contexto determinado? ¿Qué principios o reglas gobiernan tanto lo que una oración dice como lo que un hablante dice por medio de la enunciación de una oración?

Julio 7, 2008

Generalización Existencial, Oraciones y Proposiciones

Considera la siguiente objeción en contra del Millianismo:

(P1) Los antiguos creían que ‘Héspero’ refería a Héspero y ‘Fósforo’ refería a Fósforo.

(P2) ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ son co-referenciales. [Ambos refieren a Venus]

(P3) El significado de un nombre propio es su referente. [Millianismo]

(C1) ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ significan lo mismo. [P2 y P3]

(C2) Los antiguos creían que ‘Héspero’ refería a Héspero y ‘Fósforo’ refería a Héspero. [P1 y C1 por Sustitución de Sinónimos]

(C3) Los antiguos creían que \existsx [‘Héspero’ refería a x y ‘Fósforo’ refería a x]. [Generalización Existencial en el complemento de C2]

Sin embargo –la objeción continúa– (C3) es evidentemente falsa: los antiguos no creían que ‘Héspero’ y ‘Fósforo’ eran co-referenciales. Dado que (P1) y (P2) son indiscutiblemente verdaderas, la tesis Milliana (P3) tiene que ser falsa. [Fin de la objeción].

Creo que esta objeción fracasa. La razón es la siguiente. Considera las siguientes oraciones:

(a) ‘Héspero’ refiere a Héspero y ‘Fósforo’ refiere a Fósforo.

(b) ‘Héspero’ refiere a Héspero y ‘Fósforo’ refiere a Héspero.

Según el Millianismo, (a) y (b) expresan la misma proposición p. Ahora considera (c),

(c) \existsx [‘Héspero’ refiere a x y ‘Fósforo’ refiere a x]

Claramente, (c) se sigue de (b) por Generalización Existencial, pero no de (a).

De otro lado, hay muchas maneras de creer que p. Entre ellas podemos mencionar dos: (i) uno puede creer que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de la oración (a) y (ii) uno puede creer que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de la oración (b). Si uno cree que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de (b), entonces se sigue que uno cree que \existsx [‘Héspero’ refiere a x y ‘Fósforo’ refiere a x]. Sin embargo, si uno cree que p en virtud de la aceptación sincera y reflexiva de (a), la Generalización Existencial de lo que uno cree (i.e. (c)) no se sigue. Puesto que es razonable pensar que los antiguos aceptarían (a) pero rechazarían (b), (C3) no se sigue de (C2).

Moraleja: La Generalización Existencial es una regla que se aplica a oraciones, no a proposiciones.

Junio 20, 2008

Significado, Condiciones de Verdad y Cuasi-Omnisciencia

Según cierta aproximación semántica, el significado (contenido semántico) de una oración S es idéntico a sus condiciones de verdad (relativas al contexto de uso de S). Pero ¿qué son las condiciones de verdad de una oración S? La respuesta estándar es la siguiente: las condiciones de verdad de una oración S en un contexto C son el conjunto de circunstancias en las cuales S, tal y como es usada en C, es (sería) verdadera. En suma, la semántica en cuestión sostiene (T):

(T) El contenido semántico de una oración S es el conjunto de circunstancias en las cuales S es verdadera.

Por ejemplo, si yo te digo:

(1) Mis llaves están encima de mi escritorio,

el significado de (1) en el contexto en el que la enuncio es –según la semántica en discusión– el conjunto de circunstancias en las cuales mis llaves están encima de mi escritorio. Un corolario de esta aproximación es el siguiente:

(Cor) Saber el significado de una oración S es saber las condiciones de verdad de S.

En el ejemplo dado, lo que necesitas saber a fin de comprender mi enunciado (1) no es si lo que he dicho es verdadero o no, sino en qué circunstancias mi enunciado sería verdadero. Ahora, la pregunta obvia es ¿Qué son exactamente las circunstancias de las que estamos hablando? Dependiendo del autor, la respuesta varía. Los candidatos más comunes son: mundos metafísicamente posibles, mundos epistémicamente posibles, mundos lógicamente posibles y situaciones abstractas.

Creo que esta aproximación semántica es incorrecta. Aparte de tener problemas técnicos de consideración, creo que es problemática desde un punto de vista filosófico. Si bien creo que el conocido eslogan “el significado es el uso” es (literalmente) falso, sí creo que una teoría del significado debería ser capaz de ofrecer (o por lo menos permitir) una explicación natural del uso que agentes cognitivamente limitados como nosotros hacen del lenguaje. Es precisamente aquí donde creo que la semántica en cuestión falla.

Si el contenido semántico de S es el conjunto de circunstancias en las cuales S es verdadera (T) y, además, saber el significado de S es saber las condiciones de verdad de S (Cor), entonces se sigue que saber el significado de S es saber en qué circunstancias (mundos metafísicamente posibles, mundos epistémicamente posibles, mundos lógicamente posibles o situaciones abstractas) S es verdadera. ¡Pero esto requiere una capacidad cognitiva que excede largamente la de cualquier ser humano!

Por ejemplo, reconsidera (1). Para hacer más evidente el problema del que estoy hablando, imagina que nuestra noción de circunstancias es que éstas son el conjunto de mundos metafísicamente posibles en los que la oración (1) es verdadera. Los problemas con esta noción de contenido semántico son fundamentalmente dos: (i) el número de mundos metafísicamente posibles en los cuales (1) es verdadera es infinito, y (ii) los mundos metafísicamente posibles en los que (1) es verdadera son monstruosamente grandes: mi escritorio puede ser grande o chico, blanco o negro, etc.; mis llaves pueden estar al lado de un libro o debajo de una hoja de papel, juntas o separadas, etc.; el clima puede ser cálido o frio, húmedo o seco; el euro puede subir con respecto al dólar, zombie-Elvis puede ser el nuevo secretario general de la ONU, mis llaves las pudo haber hecho Jacques Derrida, etc., etc., etc. Cambia las circunstancias como quieras. Lo que importa es que en el mundo posible en cuestión mis llaves estén encima de mi escritorio. Ahora bien, si saber el significado de (1) implica saber todas estas combinaciones posibles, entonces el hablante promedio no sabe el significado de (1) ni, en general, de ninguna de las oraciones que usa. Sólo un hablante cuasi-omnisciente puede ser lingüísticamente competente. Este resultado es inaceptable. Incluso si elegimos circunstancias “más pequeñas” (por ejemplo, situaciones abstractas), esta noción de contenido semántico demanda demasiado poder cognitivo de los hablantes. Siempre que las circunstancias elegidas preserven los resultados de la aplicación iterativa de las operaciones lógicas básicas, muy rápidamente se convierten en inasibles para mentes finitas como las nuestras.

Entradas siguientes »

Blog de WordPress.com.